Mostrando entradas con la etiqueta nacionalismos periféricos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nacionalismos periféricos. Mostrar todas las entradas

lunes, julio 23, 2012

El último...

Se dice/se habla/se comenta por los mentideros económicos que va a pasar lo siguiente: 

 1. Pedir un fondo de rescate total al FM por 500.000M de euros. Este fondo se utilizaría como colchón para aguantar un tiempo sin financiación. 
2. Salir del euro pero no salir de la comunidad europea. Vuelta a la peseta a un cambio que nos proporciones competitividad 
3. Que los paises del FMI sostengan nuestra divisa durante un plazo no menor que 5 años. 
4. Promover una economía muy liberal en España para facilitar la inversión exterior. 
5. basar el crecimiento por un lado en ser un mercado atractivo para esa inversión exterior y por otro en las exportaciones. 

Si esto se materializara... ¿No le suena a nadie a colonialismo? ¿De verdad los españoles no son capaces de buscar una solución propia sin imposiciones exteriores? ¿España de Estado-nación a colonia por imperativo legal-económico?

Entonces que nadie se extrañe/escandalice cuando los nacionalistas periféricos quieran saltar del barco, puesto que ahora mismo España parece un buque al pairo, con tesoros todavía considerables en sus bodegas pero remolcado por piratas hacia una cala liberal donde desguazarlo.
http://www.gara.net/paperezkoa/20120721/353334/es/El-rescate-bancario-recortes-no-evitan-que-Espana-situe-borde-quiebra-rescate-integral 

Si España no sirve para defender a su ciudadanía el último que apague la luz...

miércoles, enero 12, 2011

¿Más poder central?

Desde una fuente no muy neutral, diario ABC, nos dicen que "La mayoría cree que el Gobierno debe recuperar poder frente a las autonomías". Y se publican los siguientes resultados:


Es curioso cómo el diario crea dos barras, una para la genérica "España" y otra para la media que se da entre Catalunya y el País Vasco, la verdad es que sería interesante un desglose por comunidades autónomas. Los asuntos que ganan en global a favor de la descentralización son:

Dependencia, 76% a favor frente al 22%

Y ganadería y agricultura, 63% frente al 31%

Pero vamos allí donde la media entre Catalunya y Euskadi da ventaja a la descentralización:

Desempleo, 50% a favor, 47% en contra. Aquí ambas comunidades tienen una tasa de desempleo menor que la media estatal.

Sanidad, 63% a favor, 35% en contra. Ambas comunidades son las que más tiempo llevan con la sanidad descentralizada, y según informes de la federación de asociaciones para la defensa de la sanidad pública (FADSP) ambas comunidades puntúan alto, sobre todo la comunidad vasca.

Industria y comercio, 60% a favor, 37% en contra. Dos de los territorios más dinámicos en temas industriales y comerciales, sin más comentarios.

Educación, 66% a favor y 31% en contra, de nuevo dos comunidades que recibieron muy tempranamente las competencias en educación, y que además puntúan por encima de la media estatal en el informe PISA sobre educación, tanto en comprensión lectora, como en matemáticas y en ciencias.

Y para terminar seguridad ciudadana, 68% a favor y 37% en contra, otra vez hablamos de territorios con competencias y con policía propia desde hace muchos años y bajas tasas de criminalidad.

Por tanto nos encontramos con que las ciudadanas de las comunidades donde más de ha descentralizado y donde se dan los parámetros de desarrollo socioeconómico más altos, están a favor de la descentralización en 7 de las 9 categorías mencionadas. Así que el titular del ABC da por sentado que Catalunya y el País Vasco no se encuentran en la "mayoría española", qué cosas más curiosas pasan cuando se analizan y desmenuzan las informaciones y los titulares.

También tengo que decir que no soy un dogmático y que habría que hacer un estudio pormenorizado a nivel económico, sobre todo estableciendo qué administración debe asumir qué competencias, aplicar las economías de escala allí donde se demuestren más eficaces y racionalizar gastos, así por ejemplo no veo mucho sentido a que Catalunya obtuviera la cesión de la gestión del sistema penitenciario, sale más caro y no creo que aporte ventajas extra a la ciudadanía, de igual manera en países donde la comarcalización es un hecho, como Aragón o Catalunya, las diputaciones provinciales debieran de desaparecer y sólo existir solamente a nivel electoral.

Como pregunta central y final dejo en el aire el propio título del artículo ¿más poder central?

martes, noviembre 23, 2010

Infumable Peces-Barba

En un artículo de opinión, publicado hoy por el diario El País, Gregorio Peces-Barba se despacha a gusto y sin rubor alguno sobre los nacionalismos hispanos. Y dado que formación y nivel sí que tiene, sería interesante que no cayera en la falta de rigor.

Habla de nacionalismo español con base en el Estado nación y de los nacionalismos periféricos de las naciones sin Estado. Bueno, hasta allí la clasificación bien. Lo divertido viene cuando empieza a definir al nacionalismo español como positivo, ya que surgió con la Constitución de 1812. Dice: "En España el nacionalismo era patriotismo nacional y la nación era soberana en sustitución de la Monarquía absoluta a partir de 1812." Por contra los nacionalismos periféricos suponen "un sentimiento de identificaciones con las comunidades en que han nacido hasta extremos radicales, ignorando otras realidades y rechazando cualquier comunicación con su entorno."

Lo que parece olvidar Peces Barba es que la Constitución de 1812 fue un experimento de una minoría ilustrada que nunca fue puesto realmente en marcha. El nacionalismo español se basó en lo más casposo y cutre de Europa, con una monarquía absoluta hasta bien entrado el siglo XIX. La "nación española" no fue capaz de gestar un sistema democrático hasta la Segunda República (1931) y ese avance fue destruido y frenado durante 40 años por el nacionalismo español franquista. Los nacionalistas de Catalunya, Euskadi, Galicia o Aragón apoyaron la República y fueron represaliados por el franquismo.

Realmente infumable este "padre de la Constitución".

miércoles, septiembre 23, 2009

Ley del embudo


Wikipedia define muy bien lo que es la ley del embudo, y hoy mismo, hace apenas unos minutos he observado el ejercicio de criticar lo que a unos les parece mal, obviando lo que les parece bien. Informativos telecinco presentando una pregunta ya orientada a una respuesta fácil, a continuación han dicho que el presidente del F.C. Barcelona, Joan Laporta, hacía "apología del separatismo".

Bien, y yo me pregunto ¿por qué no es noticia la apología del españolismo que hace tan a menudo el presidente de Cantabria Miguel Ángel Revilla? Porque se da por sentado que a la mayoría social le molesta lo primero y le agrada lo segundo.

Se nos repite que en el Estado español se puede defender pacíficamente lo que sea, y eso es lo que hacen tanto Joan Laporta como Miguel Ángel Revilla. Sin embargo desde los medios de comunicación se nos alecciona a pensar en una dirección y si te sales del camino que te marcan, serás calificado desde "raro" hasta filoterrorista.

La igualdad a la hora de transmitir lo que piensas no existe, y si hay algo de lo que quejarse no es de las ideas de Laporta, sino de aquellas que comparten la euforia españolista de Revilla, esas que te acusan de hacer "apología del separatismo".
¿Se puede acusar a alguien por expresar en voz alta lo que piensa? Pues resulta que si no estás en el lado correcto del embudo sí.

martes, abril 07, 2009

Diversidad y uniformidad


Cada vez que veo las procesiones de Andalucía no puedo dejar de asombrarme, me recuerdan las expresiones de fe del mundo islámico, fe mezclada con expresiones que (desde mi perspectiva más norteña) me parecen totalmente fuera de lugar, gritos e histeria en una idolatría hacia figuras de madera vestidas de oro y seda. Me resulta algo tan exótico como la celebración de Todos los Santos mexicana.
España es así, diría alguno, pero eso mismo se podría decir de la adustez castellana en estas fechas, así que, de nuevo, nos encontramos con que España no es tal, en todo caso serían Españas varias. "Es que España es plural, pero no por eso deja de ser un país", me dirán algunas. De la misma manera se podría decir que "Iberia es plural, pero no por eso deja deja de ser un país". Falso, me dirán de nuevo, porque nadie ha decidido crear un país llamado Iberia.
Y el caso es que tendrán razón, pero precisamente por eso los nacionalismos periféricos pedimos que exista la posibilidad de una consulta democrática para crear un país, la misma que pedirían las españolas y portuguesas para poder decidir si Portugal y España han de unirse o no.
Pero como siempre a los que mandan les gusta emplear la ley del embudo. Ancho para nosotros y estrecho para las demás.

miércoles, febrero 01, 2006

Conversaciones de Pub inglés


El otro día estábamos en un Pub, alrededor de unas pintas, un grupo de amigos. En un momento dado de la conversación empezamos a hablar de temas políticos, surgiendo la cuestión del Estatut catalán. Yo dije que el PP se tomaba las cosas por la tremenda, algo lícito si estás en la oposición política, pero que en este caso concreto se estaba sacando el tema de madre. Intenté ejemplificar mi posición con lo que diariamente vemos aquí donde estamos residiendo, Inglaterra. Comenté que en España cada vez que se hablaba de la posibilidad de que hubiera selecciones deportivas propias se montaba la Dios es Cristo, cuando aquí se ve con toda normalidad que Gales, Escocia, Irlanda del Norte e Inglaterra tengan su propia selección de fútbol o rugby, que nadie decía, como en España, que ese iba a ser el fin del Reino Unido. No sólo eso, algunos bancos escoceses emiten sus propios billetes, es decir, el Banco de Inglaterra no tiene la exclusividad de fabricación de la libra esterlina, y en esos billetes se pueden ver distintos personajes famosos escoceses, no está la omnipresente reina de Gran Bretaña de los billetes del Banco de Inglaterra. ¿Qué pasaría si ahora se le diese a La Caixa la potestad de emitir billetes? Supongo que, de nuevo, los sempiternos profetas del fin de la unidad de España dirían que es el acabose.

Ante estos ejemplos mi amigo concedió que quizá al Pueblo español le hacía falta un poco más de tiempo para asimilar de forma natural lo que aquí en Inglaterra no genera ningún problema de convivencia. Aunque yo creo que, sobre todo, han de madurar algunos políticos. Después mi amigo añadió que sí que veía una diferencia, y es que él decía notar un gobierno fuerte en el Reino Unido, mientras que el español le parecía débil.

Esto segundo me hizo pensar algo más. Por un lado el término “debilidad” es ambiguo. Para el PP y parte de sus seguidores el actual gobierno puede ser débil, pero otra parte de la población puede pensar que simplemente tiene cintura política y es dialogante con los que no piensan como él. Y claro, todo dependerá del criterio de cada cual y de los medios de comunicación que se quiera creer para pensar una cosa u otra. Ahora bien, ¿estamos hablando de gobiernos fuertes o de Estados fuertes? Viendo la cuestión desde otro punto de vista podemos pensar en los distintos gobiernos franquistas. ¿Eran la representación de lo que llamaríamos un “Estado fuerte”? No cabe duda de que para mucha gente el franquista aparte de un Estado dictatorial, era también un Estado fuerte. ¿Lo era? Si decimos que sí, cabría preguntarse por qué 30 años después la cosa parece tan diferente. No, el Estado franquista no era fuerte, no tenía un bien articulado y, sobre todo, bien desarrollado cuerpo funcionarial que llegara hasta el último recodo del territorio, conociéndolo y articulándolo. El régimen político anterior no era fuerte, era rígido, que es una cuestión bien diferente y que no hay que confundir con fortaleza. Y era rígido porque tenía un amplio sistema policial, militar y de represión, pero no tenía ni unos servicios sociales, ni una educación, ni una sanidad, ni una red de infraestructuras mínima. El único aparato estatal que sí que llegaba hasta el pueblo más pequeño era la Guardia Civil, y eso tendría que hacernos pensar un poco.

Con la llegada de la democracia el Estado comenzó a construir ese aparato estatal, si repasamos las hemerotecas veremos como las gentes de derechas (principalmente) criticaban ese crecimiento de la res publica, cuando lo único que estaba haciendo era fortalecer el tejido estatal más allá de las labores policiales y de control de la población. Pero no nos podemos olvidar de que a la par las administraciones autonómicas estaban creando su propio cuerpo funcionarial, duplicando en ocasiones los servicios prestados. Se entró en una dinámica estúpida, las autonomías de la vía rápida tenían unas competencias que no poseían las de la vía lenta (o la vía de los tontos, como se llamaba). Así que el gobierno central prestaba unos servicios en unos territorios pero no en otros. Es más, para una parte de la clase política la cesión de competencias en vez de verlo como un proceso de optimización de los medios y de aplicar el principio de subsidiaridad, era visto como una cesión de soberanía que suponía la pérdida de poder de España, con lo que se trataba de torpedear dicho proceso. Y aquí topamos con otra de las ironías o contrasentidos de esta posición, el Estado ciertamente cede en materias que antes ejercía en exclusividad, pero lo hace a favor de los territorios que conforman el propio Estado y el propio país para que éste en su conjunto funcione mejor, ¿cuál es el problema? El problema, me dirán algunos, es que con eso se favorece los procesos separatistas. Y esa afirmación no se sostiene bajo ningún concepto, Aragón con menos competencias, tiene más voto nacionalista que el País Valenciano, que tiene más competencias transferidas.
Ahora, después del “café para todos” que se intentó hacer en los noventa, estamos en otro debate autonómico, como hace 10 años, como hace 20 años, como hace 30 años y como se estuvo debatiendo en la oposición política en la clandestinidad durante los casi 40 años de dictadura. Hay que tener claro que cada generación necesita su propia constitución (como dijo Jefferson) y que los temas que traten sobre la articulación territorial siempre van a suscitar polémica, pero aparte de eso, viendo como es este un tema más que recurrente en la política hispana, habría que exigir a los políticos un mínimo de apertura de miras y que se encarara un debate serio y mesurado, que cambiara las bases de la actual organización territorial. La constitución de 1978 sigue funcionando en muchas de sus partes, pero si hay algo claro es que la solución que se dio al articulado territorial no está contentando a los países y territorios que conforman España. Y si no se cambia dentro de otros 10 años se volverán a tener estas discusiones, sólo que en vez del estatuto catalán se hablará del asturiano o del aragonés.
Me temo no obstante que mientras la dirección del PP no baje del monte y los voceros mediáticos sigan pescando a río revuelto, nada se conseguirá.
Al menos yo tengo la suerte de poderme relajar de la crispación que me llega a través de los mares en el Pub, tomándome una pinta de cerveza mientras veo a la selección nacional de rugby escocesa jugar contra la selección inglesa.

Nacionalismos


Soy nacionalista aragonés, por lo tanto, cada cierto tiempo me dicen aquello de “el nacionalismo se cura viajando”. Bien, después de casi un año viviendo en Inglaterra he de decir que sigo siendo nacionalista aragonés. Lo cual me ha llevado a pensar sobre dicha afirmación.
En primer lugar, lo que me vino a la mente fue que algunas de aquellas personas que me dijeron eso eran también nacionalistas. Eso sí, no nacionalistas periféricos, sino nacionalistas españoles. Yo soy de los que piensan que no hay nada malo en ser nacionalista, siempre y cuando se sepa que se es, porque una de las tergiversaciones del lenguaje es aquella que diferencia entre los que son nacionalistas y los “no nacionalistas”. Y si nos ponemos a analizar (ya lo siento, me ha dado el día analítico) yo me considero nacionalista aragonés porque creo que la soberanía última reside en el Pueblo aragonés. De tal forma que éste, a través de sus instituciones, puede elegir delegar parte de su soberanía a niveles administrativos superiores (a nivel estatal o en las Naciones Unidas si lo desea) o a niveles inferiores (descentralización en las comarcas). Bien, si se acepta esta definición, podemos decir que nacionalista español es aquella persona que cree que la soberanía última reside en el Pueblo español, y éste puede delegar parte de esa soberanía en estamentos superiores (como la Unión Europea o la OTAN) o descentralizar y ceder poderes a las autonomías o los ayuntamientos. Así que la gran mayoría de los que se definen como “no nacionalistas”, son tan nacionalistas como yo. El ejemplo más claro lo podemos entre los “no nacionalistas” del PP.

Bien, por lo tanto el nacionalismo no es bueno ni malo, depende del uso que se le dé. Aunque para los portadores del espíritu de los necios el nacionalismo centralista es bueno, mientras que mi nacionalismo periférico no es que sea malo, es directamente pésimo. Su discurso es simple, simplista y repetitivo, algo así como “los cuatro jinetes del Apocalipsis ya cabalgan y la unidad de España (con acento en la p) tiembla bajo su galope”. Lo más curioso es que es un discurso que la derecha ha utilizado siempre, antes de la Segunda República, durante ésta y lo mantuvo latente durante los cerca de cuarenta años de dictadura. Lo resucitó durante la transición, sin embargo, ante el éxito que supuso la descentralización de parte del aparato estatal, lo tuvo que dejar un poco de lado. No obstante Aznar lo resucitó para atacar los pactos de los últimos años de gobierno socialista con los partidos nacionalistas periféricos. Ahora bien, de vez en cuando la justicia poética se presenta en la historia, y el resultado fue que cuando el PP gobernó en minoría, se cambió y se pensó que un apoyo externo, aunque fuera de nacionalistas periféricos, no era algo que pusiera en peligro la unidad de España, de hecho se pasó a hablar catalán en la intimad.

Ahora, de nuevo en la oposición intentan resucitar fantasmas del pasado, fantasmas que llevan cerca de un siglo esgrimiendo, e incluso utilizando para justificar el alzamiento anticonstitucional que llevó a la guerra civil. Triste panorama político incluso para verlo desde la distancia de las islas británicas.

¡Ah! Por cierto, cuando me dicen la tópica frase de “el nacionalismo se cura viajando”, siempre les digo que no puedo contestar una afirmación que tiene un error de partida. Y es que el nacionalismo no es ninguna enfermedad, por lo tanto no hay nada que “curar”. Esa frase está cargada de prejuicio, de prejuicio nacionalista español.