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sábado, enero 21, 2012

Año nuevo, viejas batallas

Hace mucho que no escribo, mezcla de vagancia y el haber estado recorriendo el país y escribiendo otro tipo de textos y documentos.

Es curioso, las ilusiones que te empujan muchas veces chocan con las duras y ásperas realidades, encontrarse enmarcado en una serie de ideas comunes lleva a chocar con los límites internos. Hay algunos lógicos, otros hacen plantearte qué demonios haces en una casa donde para enseñarte un precioso y amplio jardín has de pasar por un angosto túnel por dónde solo pasan los que quieran reptar.

La verdad es que una vez perdida una batalla de nada te sirve quejarse, hay que plantear la estrategia de la siguiente etapa. Si llega el día en el que las puertas no hacen más que cerrarse lo mejor será quedarse tranquilo en casa y olvidarse de algo que intentaste que fuera y no pudo ser. Y aunque es cierto que todas nos vemos muy guapas en el espejo y tendemos a sobrevalorarnos, quitando ese lastre de ego que todas portamos, siento sinceramente que la casa perderá más con mi marcha que yo con su falta. ¡Hay tantos caminos por recorrer!

lunes, junio 20, 2011

A ti (dedicado a unas cuantas personas que pululan por mi vida)

A ti, con quien sé que puedo llorar y a quien puedo mostrar mi alma y mis miedos, contigo he reido, he bebido los peores brebajes, disfrutado del mejor sol, hemos caminado bajo las estrellas o disfrutado del silencio. Contigo muchas veces no ha hecho falta hablar para entendernos, has soportado mis fallos, has sabido ver más allá de mis errores, hemos compartido las peores resacas de sueños y a pesar de ello hemos querido seguir caminando hacia el horizonte de la utopía, por el mero placer de no estar quietos. Las banderas desgarradas que han quedado como hitos en nuestra vida nos han enseñado a atravesar las caretas de la gente, viendo más allá de su alma.

Contigo sé que disfrutaremos muchos aniversarios, sé que aunque pasen mil años nos seguiremos queriendo, tengo la certeza de que el brillo de nuestra mirada nunca se apagará y sé que el pequeño fuego que hemos creado algún día incendiará la pradera. Te quiero.

¡Salud!

domingo, junio 19, 2011

Caminando en la noche


La lluvia caía destiñendo la ciudad, los sueños se convirtieron en un espejo roto y mi alma lloraba, porque aunque no se había enterado cuando ni por qué, sabía que había sido fulminada por un rayo. Lo inmaterial se hizo tangible y mis ojos se negaban admitir la realidad.



Caminando entre la espuma que dejaban las olas fui perdiendo mi rastro, y al poco no sabía tampoco hacia dónde iba. Sentí la añoranza de tiempos que no estaba seguro si había vivido, pero que me daban calor en la fría noche. Finalmente, tras hablar entre sollozos con la luna, descubrí que mis lágrimas eran igual de saladas que el mar que tenía a mis pies. Sólo entonces comprendí que para poder disfrutar de un mar, se necesita haber llorado infinitas veces.