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jueves, abril 15, 2010

Cavernícolas y observadores de la caverna


Con Garzón me pasa como a otubre17, por una parte me resulta curioso que el único que esté pagando el pato por los crímenes del franquismo sea quien inició algo contra los mismos. Por otro lado es un juez veleta que siempre ha ido por donde creía que soplaba mejor viento para mayor gloria personal, no me quiero olvidar de los tiempos del PP cuando Mayor Oreja (ese gran ministro) llamaba a Garzón a casi cualquier hora diciéndole "vamos a por los de la ETA" pasándose entonces las garantías procesales por el forro.

Así que he decidido abstenerme del tema, que sea lo que sea, si es echado de la magistratura pues mejor, puesto que se demostrará más fehacientemente lo que es España, si vas contra los "malos" (ETA, narcotraficantes) puedes hacer lo que te dé la gana, nadie levantará la liebre, pero si vas contra el franquismo la tendrás montada.

Aunque tampoco me extrañaría que saliese con vida de lo del franquismo (aunque no soy ni de lejos experto en derecho, no creo que la cosa vaya más allá de alguna reprimenda escrita) y le trincasen por las famosas charlas financiadas por el Banco Santander.


Eso, a priori, parece bastante más feo, pero de nuevo nos encontramos con la doble moral, Gil y Gil, cuando entró a gobernar en Marbella se encontró con que el ayuntamiento organizaba unas jornadas judiciales. ¿Qué hizo el insigne alcalde? Potenciarlas e hizo pasar a la flor y nata de la magistratura madrileña por Marbella, una semana pagada a sus señorías y parejas a cambio de una hora diaria de charlas, viviendo a cuerpo de rey. Creo que nadie dijo ni ha dicho nada al respecto.


Pues sí, esto es España, una caverna españolista y muchos mirones complacidos, a la que le guste que siga en el carro, la que no quiera ya sabe qué tendría que hacer.

miércoles, septiembre 23, 2009

Ley del embudo


Wikipedia define muy bien lo que es la ley del embudo, y hoy mismo, hace apenas unos minutos he observado el ejercicio de criticar lo que a unos les parece mal, obviando lo que les parece bien. Informativos telecinco presentando una pregunta ya orientada a una respuesta fácil, a continuación han dicho que el presidente del F.C. Barcelona, Joan Laporta, hacía "apología del separatismo".

Bien, y yo me pregunto ¿por qué no es noticia la apología del españolismo que hace tan a menudo el presidente de Cantabria Miguel Ángel Revilla? Porque se da por sentado que a la mayoría social le molesta lo primero y le agrada lo segundo.

Se nos repite que en el Estado español se puede defender pacíficamente lo que sea, y eso es lo que hacen tanto Joan Laporta como Miguel Ángel Revilla. Sin embargo desde los medios de comunicación se nos alecciona a pensar en una dirección y si te sales del camino que te marcan, serás calificado desde "raro" hasta filoterrorista.

La igualdad a la hora de transmitir lo que piensas no existe, y si hay algo de lo que quejarse no es de las ideas de Laporta, sino de aquellas que comparten la euforia españolista de Revilla, esas que te acusan de hacer "apología del separatismo".
¿Se puede acusar a alguien por expresar en voz alta lo que piensa? Pues resulta que si no estás en el lado correcto del embudo sí.

miércoles, febrero 01, 2006

Independencia y economía de mercado

Me gusta hablar con la gente del PP. En general son personas de lo más educadas y encantadoras. Suelo empezar por un tema que les suele gustar, la economía de mercado o economía capitalista. Les digo que me parece estupendo la capacidad de elección que tenemos, que es maravilloso que podamos elegir en qué supermercado queremos gastar nuestro dinero, qué marca de coche podemos comprar o qué colonia nos gusta más. Ante esta afirmación me dan la razón, diciendo que, en efecto es un gran privilegio.

Continúo argumentando en la misma dirección, les comento que, incluso en el caso de que ninguna de las soluciones que encontramos en el mercado nos convenza, tenemos la posibilidad de montar nuestra propia empresa, cubriendo así un posible vacío que pudiera existir. Ante esta idea todavía se emocionan más, la idea de la persona emprendedora les motiva enormemente.

El problema llega cuando les comento que si están de acuerdo en eso que les he dicho, por qué no lo cumplen. Extrañados me piden que me explique. Yo les hablo de los procesos autonómicos de reforma de estatutos y ellos, normalmente, abren los ojos como platos y no entienden nada. Yo les explico que la libertad de elección debiera llegar también a la ciudadanía para decidir qué administración quiere que les atienda. Al igual que yo decido a qué tienda ir en base a mis criterios personales (atención al público, precio, rapidez de servicio, etc.) debiera tener la misma libertad para decidir qué administración es la que más me conviene. Dado que la ciudadanía vota cada cierto tiempo unas opciones determinadas, y esas opciones tienen un programa político y unas ideas, entre las que se puede encontrar un mayor autogobierno, no veo por qué se ha de reprimir esa libertad, al igual que no se reprime la libertad de ir a una tienda u otra.

No sólo eso, y aquí es donde mis buenos amigos del PP (y algunos otros de otros partidos) se quedan espantados, les digo que al igual que se ve con buenos ojos al emprendedor que forma una empresa o se pone a trabajar de autónomo, no sé por qué se enfadan con la gente que quiere montar su propia administración fuera de la española, central o delegada. Al fin y al cabo esa gente opta por el camino más difícil, lo que los hace además de emprendedores, pioneros. Pero aquí ya no puedo seguir hablando, la buena gente del PP pierde su vocación neoliberal y saca su herencia de nacionalismo decimonónico, El Cid, Santiago Matamoros y Jiménez Losantos, optando por el monopolio nacional español a la hora de gestionar a sus ciudadanos, que haya gente que no lo acepte o lo quiera modificar no entra en sus principios, son personas “equivocadas” a las que hay que reeducar.

En fin, de todas formas no pierdo la esperanza de que algún día empiecen a ser más coherentes y la libertad de elección esté más allá de poder elegir entre un Alcampo y un Carrefour.