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domingo, abril 19, 2026

Por qué Sánchez marca el paso del patriotismo español mientras Vox espera órdenes de Florida

 

Pedro Sánchez es el político más interesante del siglo XXI en España sin ninguna duda. Podríamos ir desgajando cómo consiguió el poder en el PSOE, cómo fue destronado y cómo lo recuperó. La forma en la que llegó a la presidencia del gobierno tras la primera y única moción de censura exitosa en España. Cómo consiguió llevar a la desaparición a Ciudadanos y a la absoluta irrelevancia política a Podemos. Sin embargo, ahora lo que me interesaría analizar es cómo ha llevado a los patriotas de pulsera voxeros a la sombra, a la alargada sombra del Perro, en lo que a la defensa de España se refiere.

VOX ante el espejo

Durante años, Vox ha importado la estética y el discurso de la Alt-Right americana. Pero el electorado de derechas en España está redescubriendo un nacionalismo más castizo y soberanista... Gracias a las carambolas de la política internacional y al magistral manejo de las mismas que ha tenido el presidente del gobierno.

Si VOX defiende "España lo primero", ¿cómo explica que sus líderes viajen a Mar-a-Lago a rendir pleitesía a un líder cuyo lema es "America First"? Si los intereses de EE.UU. chocan con los de España (por ejemplo, en política agrícola o aranceles), el votante de VOX empieza a ver al partido como un "servil" de Washington. ¿Y qué líder político ha plantado cara a los desvaríos trumpianos? Efectivamente, el denostado Perro Sanxe. 

Y es que VOX parece haber perdido el monopolio del patriotismo. Cuando Pedro Sánchez adopta una postura crítica con Israel o se distancia de ciertas líneas de la Casa Blanca, paradójicamente, una parte de la derecha ve en él un gesto de "soberanía" que les gustaría ver en los suyos. Si VOX apoya ciegamente a Israel/EE.UU. mientras estos favorecen a Marruecos (el gran rival geoestratégico de España), VOX queda en una posición de sumisión externa que es letal para un partido supuestamente nacionalista. 

 "Quien paga manda"

VOX no solo recibe (presuntamente o no) apoyo directo de grupos transnacionales, sino que se ha beneficiado de un ecosistema global de fundaciones y lobbies (como el entorno de la CPAC, fundaciones pro-vida internacionales y think tanks neocons).

Estos grupos no dan puntada sin hilo. El apoyo internacional viene condicionado a una alineación estricta en política exterior: pro-Israel incondicional y alineamiento con el ala republicana más dura. Si VOX critica a Trump por su cercanía a Marruecos, se le cierran las puertas de las conferencias internacionales, el acceso a grandes donantes de la diáspora y el soporte mediático de redes de influencia global.

La mutación del trumpismo

El trumpismo 2.0 ya no es el mismo que el de 2016. Hemos pasado de un aislacionismo que seducía a los soberanistas europeos (porque prometía que EE.UU. dejaría de meterse en los asuntos de otros) a un intervencionismo selectivo y feroz en Oriente Medio. 

El alineamiento total con Israel y el intervencionismo en esa región rompen la idea de soberanía nacional. Obligan a los partidos europeos a tomar partido en un conflicto que muchos ciudadanos (incluida la derecha) ven lejano o, peor aún, como una fuente de inestabilidad (terrorismo, crisis energéticas, olas migratorias).

 Al caer Orbán VOX ha perdido a su referente de "éxito". El trumpismo está empezando a percibirse no como una solución a los problemas locales (vivienda, empleo, seguridad), sino como una agenda ideológica importada que solo genera ruido.

 El nuevo caudillo

No deja de sorprenderme que la política exterior de Pedro Sánchez me recuerde enormemente a lo que hacía la  dictadura franquista. Surfeando al calor del que más calentaba; aceptando las bases estadounidenses, pero no reconociendo al estado de Israel, condenando el comunismo, pero anteponiendo las relaciones históricas con Cuba aprovechando el distanciamiento que generó la revolución cubana con EE.UU. Es decir, jugar entre aguas intentando tener un discurso propio en un mundo de gigantes. Muchos votantes de Vox son militares o tienen una visión estratégica de España. Saben que España necesita estabilidad en el Mediterráneo y relaciones pragmáticas con el mundo árabe (por el gas y el control migratorio) y las políticas de Trump perjudican a España.

El monopolio de la soberanía nacional

El gran activo de VOX es presentarse como el único defensor de la soberanía española frente a intereses globales. Sin embargo, cuando Sánchez se planta ante Netanyahu o marca una línea propia en la UE frente al intervencionismo de EE. UU., está proyectando una imagen de autonomía nacional que descoloca a parte del electorado de derechas y de extrema derecha español. Si Sánchez es el que parece "tenerlos bien puestos" frente a potencias extranjeras, VOX se queda con el papel de "portavoz trumpista de Washington", una imagen que buena parte de su electorado no puede ni asumir ni entender.

 ¿Sería Txapote entonces un patriota español?

La prensa de derechas española ha abusado del insulto y de la hipérbole, han favorecido y potenciado un clima en el que insultar al presidente del gobierno de cualquier manera posible era lo patriótico y lo guay. El "que te vote Txapote" o los gritos en la calle han llegado a un punto de saturación. Cuando el ruido es tan alto, un gesto de política internacional serio y respetado fuera de nuestras fronteras actúa como un "clic" de realidad para el votante que es capaz de razonar mínimamente. "Podrá no gustarme, pero ahí fuera nos representa con solvencia". 

Pedro Sánchez está rompiendo España... O no.

Durante todo el siglo XX y lo que llevamos de XXI uno de los discursos más recurrentes y más usados por las derechas es que la izquierda "rompe España". Lo utilizaron durante la II República, durante la Transición, contra F. González, contra Zapatero y, por supuesto, contra Pedro Sánchez. Sin embargo, es difícil sostener que España es un "Estado fallido" o una "dictadura" cuando el presidente está liderando debates estratégicos en la OTAN o la UE. La realidad internacional desmiente la hipérbole mediática nacional.

¿Y qué pasa con la rojigualda?

 En redes, en la calle, he visto a mucha gente de izquierdas reivindicando la bandera de España. Al vincular la bandera de España a políticas de justicia climática, derechos sociales o autonomía estratégica frente a EE. UU., parte de la izquierda ha empezado a sentir que la bandera también les pertenece, es más, se han dado cuenta de que, al usarla, provocan irritación en la derecha y eso les está gustando. Para VOX, esto puede ser letal. Si la bandera deja de ser un arma arrojadiza contra la izquierda porque la izquierda también la ondea (aunque sea metafóricamente en sus éxitos internacionales), VOX pierde una de sus principales herramientas de movilización emocional.

 Israel, sus lobbies y el efecto bumerán

 Israel, bajo el mando de Netanyahu, apostó por una alianza estratégica con la nueva derecha radical europea (Vox, Orbán, Meloni, Le Pen) bajo la premisa de que compartían enemigos comunes: el islamismo y el "globalismo de izquierdas". Sin embargo ha habido detalles que a los analistas israelís se les ha pasado por alto...
El nacionalismo conservador es, por definición, excluyente y soberanista. Israel intentó crear una "Internacional Nacionalista" pro-Israel, pero es un oxímoron. En cuanto los intereses de la nación europea chocan con los de Israel, el barniz de amistad desaparece y emerge el sustrato ideológico previo.

La reactivación de la extrema derecha tradicional

Me llama la atención como en los últimos tiempos la Falange está reclutando a jóvenes (varones eminentemente) fogueados con VOX pero desengañados de la falsa política patriótica que han estado llevando. Y es que al legitimar discursos de confrontación y "defensa de la civilización", Israel ha abierto una caja de Pandora. Los grupos de extrema derecha tradicionales o vintages se sienten ahora validados para ser agresivos. Pero en lugar de dirigir esa agresividad solo hacia donde Israel quiere, la dirigen hacia cualquier actor extranjero que intente tutelar su soberanía. Esto ha despertado al nacionalismo europeo más arcaico, que históricamente ha sido receloso (o directamente hostil) hacia la influencia judía y el sionismo.
Y todo esto, no lo olvidemos, lo está moviendo Pedro Sánchez con los movimientos que ha ido ejecutando en el teatro de la política internacional.

¿Qué prefieres, susto o muerte?

 Israel (y sus partidos políticos subvencionados) pensó que, atacando a Pedro Sánchez, obligaría a la derecha española a elegir entre su presidente (odiado por ellos) y Netanyahu (aliado ideológico). Pero el tiro ha salido por la culata. Ha provocado que el patriotismo español se active contra el ataque externo. Ha forzado a la extrema derecha a recordar sus raíces soberanistas, que en el caso español están muy ligadas a un catolicismo tradicional que nunca fue precisamente pro-sionista.

Resumiendo: más sabe el perro por perro que por Sánchez


Sánchez, casi sin buscarlo de forma directa, ha expuesto esta contradicción. Al defender una postura de Estado, ha dejado a la derecha pro-Israel sin argumentos y ha empujado a la derecha radical de vuelta a sus cuarteles de invierno: el nacionalismo aislacionista y antijudío. 

 

 

Por último, más que recomendable este vídeo, "El facha de Shrödinger" de Vaya Semanita:

https://www.youtube.com/watch?v=Z1WPIUpwdEg

jueves, julio 30, 2009

Terrorismo


Como ya dije en otro artículo dedicado a estos menesteres que el diccionario de la real academia define la palabra terrorismo de la siguiente manera:
terrorismo. 1. m. Dominación por el terror. 2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. Real Academia Española © Todos los derechos reservados
Hoy lo más fácil del mundo sería caer en los "análisis" típicos y tópicos del día, no voy a hacerlo, si alguien tiene interés en mi opinión sobre ETA que lo busque entre las etiquetas.
No, hoy toca hablar de un terrorismo menos mediático, pero más importante desde mi punto de vista, más silencioso, pero que se va extendiendo como una telaraña pegajosa y eficaz.
Estos tiempos de crisis son idóneos para ver como la patronal va ganando terreno en su dominación por el terror. Hoy he hablado con un encargado de reparto de publicidad, me decía que la gente tenía que hacer bien su trabajo porque ahora la cosa estaba jodida y (los repartidores) se tenían que agarrar a sus puestos porque si no iban a la calle.
Sin embargo desde la patronal no se cansan de repetir que el despido es muy caro. ¿A nadie se le ocurre por qué?
En mi trabajo hay 2 personas de baja porque cobran más que si vinieran a trabajar, tienen contratos de 30 horas semanales y les hacen venir sólo 6-10 horas, su sueldo base no llega a los 4 euros por hora. ¿Quién es más ladrón? Hay otras personas que por tesón o sabe Dios qué siguen yendo para trabajar esas míseras horas.
Sin embargo la patronal dice que hay rebajar las prestaciones sociales. ¿A nadie se le ocurre por qué?
Para complementar sueldo un compañero trabaja eventualmente con unos paletas, 30 euros por un día de trabajo, sin seguro ni leches.
La patronal dice que se abusa del sistema. ¿Quién abusa sobre quién?
Conozco a personas que trabajan de "manera temporal" desde hace años, renovando cada cierto tiempo, cambiando el tipo de contrato, sin disfrutar de vacaciones y sin saber qué diablos es un convenio.
La patronal dice que hay que "flexibilizar" el mercado laboral (más).
En otro artículo ya comenté como en una multinacional de origen español basada en Cataluña, en recursos humanos se sabía que cada vez que llegaba una petición de baja por maternidad, se tenía que hacer un estudio de cuánto costaba despedir a dicha mujer. Si era más caro el despedirla que lo que costaba la baja de maternidad se quedaba, pero si no lo era, el despido era cosa poco menos que cantada.
La patronal dice que defiende la igualdad en la contratación. Sin comentarios.
Podría seguir, y seguro que muchas de las personas que lean esto conocerán muchos más casos. Esto SÍ que es "dominación por el terror" y no lo que hacen los cuatro esgarramantas que quedan en ETA. No puedo evitar pensar qué pasaría si cada vez que muriera una trabajadora en un accidente laboral por culpa de falta de medidas de seguridad (que ha de proveer la empresa), la prensa le diese tanto bombo como cada vez que ETA mata a alguien, y estoy seguro de que mueren más personas de esa manera que por los atentados del grupo terrorista.
Así se extiende una red de terror, en donde la gente sabe que hay que aceptar lo que sea, puesto que si no se va a la calle, ni al mismísimo Maquiavelo se le hubiera ocurrido algo así.
Para no terminar totalmente amargadas permitidme que ponga un vídeo de 'Vaya Semanita', dedicado a esas nuevas empresas esclavistas llamadas ETT.

lunes, noviembre 10, 2008

No somos mejores que los españoles

Empecemos el artículo de hoy con una pregunta pelín capciosa, ¿en qué se parecen este libro y este vídeo? Si no puedes leer la página pincha AQUÍ.



Bueno, en principio poco o nada ya que por un lado tenemos un vídeo de humor sobre nacionalismo vasco y por otro un serio libro de principios del siglo XX sobre geografía, aunque claro, no habiendo leído el libro es difícil decir mucho más.
Bien, demos una pista más, aquí la página que me interesaría comparar:


Si no puedes leer la página pincha AQUÍ.


Espero que se pueda leer bien, no sé si todavía soy demasiado críptico, pero creo que ya se puede relacionar el título de este post, el vídeo de vaya semanita y la visión de principios del siglo XX.

Yo soy nacionalista, y defiendo la validez de unos principios básicos, sin embargo el nacionalismo ha traído (como toda ideología global) grandes avances y grandes problemas. El nacionalismo decimonónico estaba basado en la distinción entre los Pueblos, y se maximizaban esas diferencias, de tal forma que al final la propia era la mejor, para un italiano la cultura mediterránea era superior a la escandinava y viceversa. Y ahí es donde hay que buscar la explicación a los comentarios más xenófobos o racistas de Sabino Arana, Sabino copió el nacionalismo existente, adaptándolo al Pueblo vasco, como se puede ver en el libro, no era ni mejor ni peor que el nacionalismo español con respecto a otros Pueblos.

Habiendo dicho esto la conclusión que nos quedaría por sacar es que los nacionalismos (así, en conjunto) son todos malos. Desde luego si echáramos una visión sesgada ese sería el corolario final. El nacionalismo fue uno de los puntales que sujetó todo el entramado colonial europeo en el mundo, y en su versión más radical (Hitler, Mussolini o Franco) llevó a calamidades y guerras jamás imaginadas. Sin embargo hay que añadir argumentos en el otro plato de la balanza, el nacionalismo entendido como amor propio lleva a la lucha por la justicia, como el proceso descolonizador ocurrido en la segunda mitad del siglo XX, se olvida muy fácilmente que el mayor independentista del siglo XX fue Mahatma Gandhi, que los nacionalistas irlandeses consiguieron la independencia de su país o que la independencia de Timor Oriental detuvo una matanza. Eso por no mencionar el que el nacionalismo de los estados Europeos ha llevado a este continente a estar a la cabeza del bienestar mundial.

Así que, como todas las ideologías que han triunfado en el mundo, tiene lados más brillante y otros menos y hemos de ser conscientes de ellos. Hemos de aprender de lecciones pasadas y establecer las enseñanzas que hemos de aplicar al futuro. Las nacionalistas aragonesas no defendemos (o no debemos defender) un país copia de España, Francia o Albania, hemos de buscar nuevos horizontes y desde luego hemos de desechar las ideas nacionalistas que más daño han hecho al mundo. Si los europeos del siglo XIX se creían superiores a los africanos y por eso los sojuzgaban nosotras no podemos hacer lo mismo. En nuestra vieja nación nuestro mayor pecado sería el sentirnos mejores o superiores a los españoles. No somos mejores que ellos, al igual que no somos mejores que los escoceses o que los keniatas. Si queremos la independencia es porque estamos convencidas de que el sistema que proponemos es mejor para organizar nuestra sociedad y el mundo.

Si uno se hace nacionalista vasco porque se cree mejor que los españoles, llegará el día que, como en el sketch de Vaya Semanita, descubra que los españoles pueden hacer grandes cosas (en deportes o lo que sea) y su "orgullo" se vaya por el retrete y termine llevando la camiseta de Fernando Torres. No hace falta nacionalismo vociferante ni falsamente orgulloso, hace falta creernos un país y creernos capaces de todo.