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jueves, enero 14, 2010

Lenguas


Entrevista publicada en 'La Contra' del diario La Vanguardia. Muy interesante.
Entrevista con JohnJohn Edwards, sociolingüista, experto en bilingüismo en Quebec

"En el mundo, los raros son los países con un solo idioma"

LLUÍS AMIGUET - 13/01/2010

Tengo 61 años: ahora ya triunfar es no pifiarla. Nací en Inglaterra, pero vivo en Quebec y hablo el quebequés. El estado natural de lenguas y hablantes es la mezcla caótica. No saber idiomas sale más caro que aprenderlos. Mi laboratorio es la calle. Publico ´Un món de llengües´

Para empezar, déjeme decir algo a los profesores...
Adelante.
Ninguna lengua, dialecto, modismo o giro local es más omenos valioso que otro.
Pero unos cotizan más que otros.
Hay lenguas americanas, por ejemplo, cuya numeración no pasa de contar hasta tres...
Si no les hace falta llegar a cuatro...
Exacto. El idioma responde a lo que exige el entorno al hablante. Por eso, esas mismas lenguas sin cuatro tienen una palabra para designar con precisión a primos cuartos.
¿Por qué?
Porque eran grupos pequeños que debían clarificar el parentesco para evitar relaciones incestuosas; en nuestras grandes ciudades esa necesidad de evitar consanguinidades indeseables se pierde y así usted no sabrá definir, por ejemplo, concuñado.
Lo oía decir en mi pueblo.
Cada lengua es el resultado de la adaptación de un grupo a su medio, pero si quiere prosperar en otro, deberá adquirir otras lenguas, dialectos, subdialectos, modismos...
¿Y si tienes varias lenguas de origen?
Antes pensábamos que la lengua materna era siempre la base imprescindible sobre la que se erigían las demás, pero el caso Steiner y otros demuestran que la plasticidad del cerebro infantil también permite a los niños ser bi, tri o tetralingües sin que predomine una lengua materna inicial.
¿Y las sociedades?
La lengua es más que un mero medio de comunicarse: es seña de identidad grupal y, por ello, materia de estudio muy sensible.
Hoy unas lenguas sustituyen a otras.
El bilingüismo es un equilibrio inestable, pero - y vivo en Quebec-puede ser sufrido como tensión y amenaza o aprovechado como estímulo y oportunidad.
¿En qué sentido?
Canadienses y quebequeses, igual que catalanes y españoles, llevan demasiado tiempo viendo en la coexistencia de sus lenguas un conflicto que será resuelto sólo cuando desaparezca la lengua de los otros.
Es "el problema" lingüístico.
Si fuera un problema tendría solución; pero no lo es, porque el estado natural del ser humano, la realidad de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta y de los estados donde viven, es la mezcla caótica de lenguas. Son raros los países monolingües puros.
¿Y aspirar al monolingüismo?
Ya le he dicho que no es una aspiración natural: ¿a usted le parece una aspiración inteligente? Una lengua sin Estado desaparece.
Falso. Del mismo modo que tampoco es cierto que una lengua con Estado sobreviva necesariamente. Y he vivido y estudiado el caso irlandés: el gaélico irlandés tiene un Estado y sin embargo no tiene casi hablantes.
Y si una lengua desaparece, no resucita.
También es falso: el hebreo era una lengua muerta que hoy es moderna y hablada, y el checo y otras lenguas agonizaban hasta que desapareció el imperio austro-húngaro.
Un pueblo sin lengua deja de serlo.
Vuelve a ser inexacto: irlandeses o escoceses siguen siéndolo - yo no se lo discutiría-pese a haber adoptado la lengua del invasor inglés. También los austriacos tienen identidad sin lengua, como otras naciones tienen varias lenguas y una sola identidad.
¿Hay identidad nacional sin lengua?
Rotundamente, sí. La identidad grupal va mucho más allá de la lengua y le sobrevive.
¿Una vez una lengua empieza su declive es imposible detenerlo?
Tampoco es cierto, y tiene usted aquí el propio catalán, que es un gran ejemplo de la recuperación del uso social de una lengua: ¡ya les gustaría a cientos de lenguas en declive gozar de su salud! Irlanda y Escocia, en cambio, me temo que van a perder del todo sus lenguas a no ser que implanten una dictadura o algo por el estilo.
¿Las multas lingüísticas defienden un idioma o sólo logran que se maldiga?
Incentivar es mejor que prohibir, e ilusionar mejor que penalizar, pero si existe - como en Quebec-una gran mayoría democrática dispuesta a multar por defender su lengua, sólo puedo añadir que ellos lo han decidido.
Veo que no hay grandes soluciones.
No, pero me temo que algunos activistas suelen elegir a la carta las cómodas condiciones de su menú lingüístico: quieren gozar de hegemonía lingüística, pero sin pagar el coste del aislamiento y la pérdida de conectividad y valor que comporta renunciar a las demás lenguas habladas en el país.
¿El bilingüismo acaba con la desaparición de la lengua más débil?
Para devolver la hegemonía a un idioma que la ha perdido en su territorio no basta con un par de leyes y unas cuantas multas; sería imprescindible una auténtica revolución que anulara las mismas fuerzas del mercado y la globalización que la han arrinconado. Y eso tiene un coste altísimo y no siempre compatible con una democracia.
¿Por qué?
Porque esas fuerzas operan porque benefician a la mayoría. Los activistas quieren hablar gaélico, pero seguir gozando de los privilegios de hablar inglés. Y no es posible.
¿Qué propone usted?
Tal vez se podría conservar la propia lengua sin renunciar a otras más poderosas si se logra establecer un vínculo afectivo y duradero con ella, un compromiso que pusiera en valor su plus cultural y equilibrara esas fuerzas globalizadoras.
.........

"El inglés - bromea Edwards-es una lengua en extinción, porque carece de una Real Academia que vele por su pureza". Y explica cómo, cuando Francia, España, Alemania y otros países fundaban sus academias, en el XVII y XVIII, los anglos rehusaron fundar la suya "porque los demás lo hacían". Fiaron su estándar lingüístico a dos espontáneos: el británico Samuel Johnson y el estadounidense Noah Webster, quienes compilaron los dos grandes diccionarios normativos del idioma. "Hoy EE. UU. no se preocupa, al contrario que Francia, de mantener la expansión de su lengua, pero sí de dar al mundo razones económicas, científicas y militares para que todos se esfuercen en aprenderlo".

miércoles, agosto 19, 2009

As luengas en Aragón

Yera caminando en una romería, quereba dezir una cosa de traza discreta, asinas que pensé en comentar-lo en anglés, pero i abeba unos angleses chusto dezaga de yo, allora pensé que podeba fer o comentario en catalán, pero i abeba chen que charraba catalán, o castellano no yera una opzión, asinas que l’unica alternatiba ta que lo que quereba dezir estase una mica discreto yera charrando en aragonés.

¿En qué país me pasó isto? Pues no podeba estar atro que Aragón, do a nuestra luenga ye a más amagada y de raso a más marguinal.

martes, agosto 04, 2009

Aragonesos de parla catalana

Després de veure el vídeo en 'todofinalesunprincipio' he buscat en youtube alguna cançó d'Antón Abad i he trobat aquesta selecció. Tant de bo hi hagués més gent com ell que defensés les llengües d'Aragó. Disfruteu-la!!


lunes, junio 15, 2009

Más sobre luengas

Dende o facebook han penchau iste bideo que ye prou bueno. Ixo sí, son cuasi 40 minutos, asinas que menestaz una mica de tiempo.

lunes, agosto 04, 2008

Cuando tú no puedes añadir mucho más

Otra vez, parece que hace falta didáctica, siempre didáctica, aunque a veces uno pierda la fe en ella, ya que como dice el proverbio japonés "Puedes llevar a tu alumno junto al río, pero no puedes beber por él". Pero lo último que hay que hacer es perder la esperanza, aunque el mensaje sólo llegase a un 0.001% de la población merecería la pena.
Aquí pongo un enlace a un artículo publicado hace ya un mes por Juan Carlos Moreno Cabrera (catedrático de Lingüística General en la Universidad Autónoma de Madrid) sobre el manifiesto de marras en defensa de la lengua castellana.

jueves, febrero 02, 2006

Lenguas y naciones


Un conocido mío, valenciano para más señas, me ha preguntado recientemente sobre “el conflicto” que los aragoneses mantenemos con los catalanes. En un principio pensé que se refería a los bienes religiosos que el obispado de Lleida no quiere devolver al obispado de Balbastro-Monzón. Pero no, se refería a las reivindicaciones territoriales que algunos partidos hacen de la franja aragonesa que es catalano-hablante. Sí en Aragón aparte del castellano y el aragonés se habla el catalán y sí, hay gente que ve en eso un problema, piensan que hay que cambiar el nombre y decir que lo que se habla en gran parte del este país es “aragonés oriental”. Vamos, se intenta negar con un nombre lo que lingüísticamente ha sido siempre y es catalán. Esta gente parece creer que la lengua que se utiliza condiciona el sentimiento nacional o de pertenencia de una comunidad, con lo que están cayendo en el mismo error en el que caen los que se posicionan en el lado contrario.

Yo personalmente entiendo y reconozco a los llamados “Països Catalans”, siempre y cuando por este concepto se entienda la comunidad de territorios que hablan una misma lengua y tienen, por tanto, una serie de vínculos culturales (y en ocasiones sociales) entre sí, lazos que no se han de perder y que hay que potenciar. Ahora, referirse a todos esos territorios como una entidad nacional no tiene ningún sentido. El origen de esta idea está en el nacionalismo decimonónico, aquello de “una nación, una lengua”. Sin embargo aplicar eso hoy por hoy es una insensatez. Si realmente lo queremos aplicar podemos empezar a decir que todos los países americanos de habla hispana son España, Suiza no tendría que existir, tendría que estar integrada parte en Alemania-Austria, parte en Francia y parte en Italia, a la famosa silueta del mapa de los Països Catalans habría que quitarle la val d’Arán, puesto que su lengua original es el occitano, no el catalán, no sólo eso, hay comarcas del País Valenciano (como el Rincón de Ademuz, el maestrazgo castellonense) que nunca han hablado catalán ya que fueron repobladas con población aragoneso-hablante, con lo que en un pasado se habló aragonés y en la actualidad un castellano con un importante caudal de léxico aragonés fosilizado. Por lo que igualar lengua con nación no me sirve.

Ahora bien, yo soy nacionalista y creo en el derecho de autodeterminación, y no tengo intención de aplicar la ley del embudo a ese derecho (ancho para mí y estrecho para los demás). Si mañana, por poner un ejemplo, el 60 % de la población de Fraga decidiera incorporarse a Cataluña, yo sería el primero en aceptar dicha decisión. Pero la cuestión es que hoy por hoy Fraga está en Aragón y la gente se siente aragonesa.

De todas formas hay cosas más importantes por las que luchar, discutir y pelear, Aragón y Cataluña tienen problemas más serios que el mover una frontera unos kilómetros hacia un lado u otro. Ambos países tienen una magnífica historia en común que los hace grandes y los hizo una de las potencias más importantes de la Edad Media europea. Ojalá los caminos se vuelvan a cruzar para hacer un futuro más próspero para los dos.