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lunes, noviembre 22, 2010

Los bancos, el dinero y el ex futbolista

Decía el ex futbolista Éric Cantona en una entrevista, que "La revolución se puede hacer de una manera muy simple hoy. El sistema gira entorno a los bancos. Así que hay que destruir el poder de los bancos. Hay tres millones de personas en la calle con una pancarta. Si esos tres millones van al banco y retiran su dinero, los bancos se hunden".

Y tiene toda la razón del mundo, la pregunta es ¿quién pone el cascabel al gato? El sistema capitalista es un entramado más frágil de lo que en ocasiones aparenta, la acción que pregona Cantona o el dejar de consumir derivados del petróleo un mes dejaría a cualquier economía desarrollada más que tocada. La complejidad de las relaciones de nuestras sociedades hace que sean más frágiles, por el contrario las economías más simples (de subsistencia en algunos casos) son mucho más robustas, por eso la sofisticada economía romana colapsó y tras ella se desarrolló el sistema feudal, más simple y por ende más seguro.

Si sacamos nuestro dinero de los bancos, ¿cómo sabemos que la revolución subsiguiente traerá algo mejor? No lo sabemos, y esa es una de las principales bazas del sistema actual, tenemos (o consideramos tener) demasiadas cosas a perder, así que es mejor intentar mantener lo que hay.

Sin embargo parece que los gurús de la economía están empujando la rueda hacia el enflaquecimiento del Estado, y un Estado que no dé garantías de supervivencia digna a las personas que quedan en la orilla se convertirá en un Estado fallido y en un caldo de cultivo ideal de auténticas revoluciones, a aquellas que nada tienen que perder, ¿qué les importa que el sistema actual colapse?

martes, octubre 05, 2010

Las traiciones de Zapatero

Hace ya más de cuatro años me dediqué a repasar as errors de l'Aznarismo, ahora, al hilo del excelente artículo de Daniel Ripa, no puedo menos que hablar un poquito de el actual presidente del gobierno español.

Los errores son obvios, tan claros que suponen algo más que una serie de faltas al ideario que sostuvo hasta que los magnates del mundo le llamaron a lugar, lo de Rodríguez Zapatero ha sido una traición, a unas ideas e incluso a sí mismo. Lo cierto es que no empezó bien, cuando desde el principio su gobierno fomentó el espejismo económico basado en la construcción salvaje que se inició con el gobierno del PP, para después negar el colapso de dicho sistema durante casi 2 años.

Sin embargo lo peor llegó cuando desde la Casa Blanca, la UE y el Fondo Monetario Internacional le llamaron la atención, y acto seguido se dispuso a cargarse gran parte del entramado social que él mismo se había dedicado a defender por activa y por pasiva. Algunas dirán ¿qué podía hacer? ¿Convertirse en un paria internacional? ¿Someter a la economía española a los vaivenes y al estrés social que se ha generado en Grecia? Lo cierto es que no lo tenía fácil, los Estados Nación al uso se están diluyendo, el gobierno español apenas controla los parámetros macroeconómicos (en tiempos se solía devaluar la peseta, por ejemplo, cosa que ahora es impensable con el euro) y en los más cercanos su ámbito de actuación es limitado. Pero aunque a nivel práctico estuviera constreñida su capacidad de acción, tenía otras salidas.

A nivel ideológico lo ha explicado perfectamente Daniel Ripa en el artículo que he mencionado antes, a nivel político Rodríguez Zapatero lo ha hecho peor todavía. Las medidas que ha tomado el gobierno están dejando el camino allanado al PP, lo más difícil, lo más impopular y lo más duro lo está haciendo el PSOE, de tal manera que cuando las huestes del PP lleguen al gobierno se encontrarán en una posición en la que, hagan lo que hagan, quedarán como los buenos de la película. El presidente tenía que haber llevado la iniciativa y lo que ha hecho es dejarse arrastrar por el torrente de los acontecimientos y las imposiciones externas.

Lo que tenía que haber hecho, una vez que desde las altas instancias económicas y políticas le plantearon el ultimátum, era presentarse ante el Congreso de los Diputados, exponer la situación tal como se lo habían hecho a él y decir que su gobierno no iba a acceder a ello, puesto que ese no era su programa. Convocar elecciones anticipadas y plantear las medidas que desde Europa y el mundo se les solicitaban, si el PSOE volvía a ganar no estaría traicionando a sus electores como ha hecho ahora, si ganaba el PP sería ese partido el que tendría que hacer las reformas que ahora está haciendo el gobierno de Rodríguez Zapatero.

Esto que planteo es una cuestión política, muy política, que la mayoría de "políticos profesionales" desecharía, bajo el argumentario de que no se podrían perder 3 meses en una situación así, que se desestabilizaría la economía, que no sería un "país serio", etc. Todo excusas, para no decir claramente lo que piensan, que es que a la ciudadanía no se le ha de informar, que la ciudadanía no ha de participar en decisiones importantes, que las personas sólo están allí para votar una vez cada 4 años aunque la situación cambie radicalmente y se traicione el sentido de su voto, que sólo somos pagadores de impuestos al servicio de una casta superior. La política es gestión, sí, es cierto, y se ha de ser sumamente escrupuloso con la Res Pública, pero una política de gestión que se olvida del derecho a opinar de la ciudadanía (le pasó al PP y le pasa ahora al PSOE) no es una democracia real. Esta es otra de las grandes traiciones de Rodríguez Zapatero.

miércoles, septiembre 15, 2010

Liberalismo, socialdemocracia y pesimismo


He estado ojeando la página del teaparty y no he visto proselitismo de Dios, pero dado que soy un pensador impenitente no puedo evitar relacionar a Palin con el teaparty y me parece una meapilas en toda regla. De igual manera, aunque no estén organizados, me imagino a los del cinturón de la Biblia más cerca del teaparty que de los republicanos (por no hablar de los demócratas).

De cualquier manera, y siendo este un artículo titulado 'liberalismo' me voy a centrar en la economía, creo que los del teaparty llevan una lucha tan loable como perdida (algo parecido pasa con los comunistas europeos). Tal como veo la cosa EEUU ha pasado ya la línea de equilibrio entre poder económico y poder militar.

Me explico, EEUU surgió como potencia económica en el siglo XX, pero estaba poco interesada en tener un ejército o una marina que le dieran presencia global. Es lo que se ha llamado 'aislacionismo', pero que era básicamente pensar en que si las cosas iban bien y se tenía el control del patio trasero (doctrina Monroe, europeos fuera de América) no se necesitaba hacer saber al kaiser de turno o a la graciosa majestad de turno lo que se podía ser si se quisiera. La Primera Guerra Mundial cambió momentáneamente eso, pero después se volvió al 'cascarón'. La Segunda Guerra Mundial cambió el mapa del mundo, EEUU pasó de estar en su esfera influencia a convertirse en potencia global con bases militares alrededor de todo el mundo. El poder económico y el militar fueron a la par, creciendo ambos. Sin embargo desde la caída del telón de acero EEUU se ha convertido en la única superpotencia y actualmente el poder militar supera al poder económico. Eso no es sostenible a la larga, se necesitaría potenciar la economía y disminuir el Estado (lo que propugna el teaparty) sin embargo se necesitaría mantener o aumentar el poder militar, ante cualquier síntoma de debilidad habría países que aprovecharían para socavar el poder de actuación estadonidense.

Conseguir desmontar/modificar el entramado estatal que han construído las distintas administraciones en los últimos 60 años no es fácil. El estímulo económico que propició Reagan llevó a un déficit desmesurado, y aunque fuera un mal necesario para los objetivos del ex-actor de películas del Oeste, era algo insostenible a medio-largo plazo. La reactivación económica brutal (unas tasas inauditas) de la época Clinton llevaron a la especulación y desmorone de ciertas maneras de hacer negocio que habían empujado a la economía.

El crecimiento más grande, sostenido y real lo está llevando China. El problema del modelo de crecimiento chino es que no se puede extrapolar a los países occidentales. Es más, un socialdemocráta aceptaría las reglas de juego político-económicas de un liberal antes que aceptar las chinas y un liberal aceptaría la socialdemocracia Noruega antes que el modelo chino.

Tengo la impresión de que luchar por el liberalismo o por la socialdemocracia ahora es como defender el sistema esclavista romano en el siglo V en Tarraco en vez de empezar a feudalizarse.

Ojo, no digo que haya que bajar los brazos y rendirse, hay que luchar por lo que se ha conseguido, pero en ocasiones creo que estamos caminando en uno de los precipicios que de vez en cuando ofrece la historia y mi intuición me dice que terminaremos cayendo (ojalá me equivoque).

Soy pesimista, pero hoy por hoy, si no hay una revolución tecnológica brutal que empuje y genere riqueza a nivel mundial (fusión nuclear?) veo a occidente en mala situación, egoistamente espero que EEUU sea Roma y Europa quede como una especie de Bizancio.