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miércoles, enero 19, 2011

Racionalizando el Estado


Dice Julia Navarro en el artículo publicado en el diario del AltoAragón, que hay que repensar el Estado y que “ha llegado el momento de repensar cómo se gestiona el Estado autonómico para que sea eficiente para los ciudadanos y no se despilfarre ni un euro de más”. Ya dije que no soy dogmático y considero que se abría que hacer un estudio pormenorizado a nivel económico, sobre todo estableciendo qué administración debe asumir qué competencias, aplicar las economías de escala allí donde se demuestren más eficaces y racionalizar gastos, así por ejemplo no veo mucho sentido a que Catalunya obtuviera la cesión de la gestión del sistema penitenciario, sale más caro y no creo que aporte ventajas extra a la ciudadanía.

Sin embargo cuando se habla de racionalizar el gasto a nivel territorial y de la necesidad de evitar duplicidades, se olvida que si hay duplicidad en una competencia esa duplicidad está en el Estado central, ya que las Comunidades Autónomas solo pueden desarrollar aquellas materias que han sido transferidas, así que si hay duplicidad se debe a que el gobierno no cede lo que debiera. Por otro lado están las diputaciones provinciales, que en países como Aragón o Catalunya, donde las comarcas están implantadas, se tornan en caducas expresiones de un Estado decimonónico, también las diputaciones deberían desaparecer de las Comunidades Autónomas uniprovinciales. Después tenemos los gobiernos civiles, ahora llamados subdelegaciones del gobierno, que nada aportan excepto el poder colocar con excelente sueldo a determinadas personas del partido que esté gobernando en Madrid.

Así que de acuerdo, tenemos por un lado a un Estado descentralizado que ha dado lo mejor en la historia reciente a todos los niveles de desarrollo, y por el contrario una serie de instituciones estatales que son el pálido reflejo de un pasado ineficaz, gris y pobre. Y resulta que el problema de España son las Autonomías, no sé, pero a mí hay algo que no me cuadra en esta ecuación. ¿Acaso esos mismos que critican el nivel de descentralización actual dicen que el problema de los EEUU son sus propios Estados? ¿O que el problema de la República Federal Alemana son sus Länder? Por cierto, ¿qué pasaría si Aragón tuviera una embajada en Madrid? Sería el acabose de España para la derecha mediática, sería insostenible y una estupidez. Pues bien, Baviera tiene una bella y gran embajada en Berlín, muy cerquita de la puerta de Brandemburgo, y sí, Alemania sigue siendo el Estado europeo más importante y allí nadie se rasga las vestiduras.

lunes, noviembre 09, 2009

De muros y paradojas históricas

En el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín caben muchas consideraciones. La primera y obvia es que ese muro tenía que caer por su propio peso y que si no lo hizo antes fue porque a occidente no le interesó, le venía bien un ejemplo manifiesto de lo perversos que eran los comunistas.

Veinte años después vemos como desde Alemania occidental se siguen inyectando ingentes cantidades de dinero para intentar equiparar el nivel de los alemanes orientales, el nivel de paro es el doble en la antigua Alemania comunista. Hay mucha gente que echa de menos el sistema comunista, porque aunque no tuvieran libertad tenían casa y trabajo asegurado, educación y sanidad totalemente gratuitas y en el tiempo de espera que te daban para conseguir tu Trabant ahorrabas sobradamente lo que costaba, cultibaban sus huertos y destilaban licores caseros. No, no planteo esto como un "idílico estado comunista", pero si tus inquietudes no eran políticas y no te planteabas como sueño poseer un Audi no era un sistema tan malo. De hecho, después de la caída del muro a muchos dirigentes occidentales les entró el miedo (Reagan, Margaret Thatcher o Miterrand entre otros) y es que una Alemania reunificada daba miedo, mucho miedo, ya en la posguerra mundial Stalin propuso una Alemania unida y que no estuviese alineada con ninguna de las potencias ganadoras, cosa a la que el resto de países ganadores se opusieron horrorizados. Y fomentaron en cierta medida la continuidad de la RDA, y hubo gente que no le pareció tan mal, tendrían las ventajas de un país comunista pero con la libertad de movimientos de un país occidental, no pudo ser semejante herejía.

Veinte años después en los antiguos países comunistas la suerte es desigual, aunque lo cierto es que la libertad para poder votar y sobre todo para poder emigrar es una realidad en la mayoría de países del Este. Ufanamente las llamadas grandes potencias (menos China, India y Japón) celebran con gran boato la caía de un muro. Mientras tanto dos décadas después sigue habiendo luchas que merecen ser batalladas, y ya que estamos me gustaría llamar la atención sobre otro muro, también de hormigón,aunque más alto que el de Berlín y bastante más largo, un muro también de vergüenza, pero por cual no se alzan tantas voces como contra el ya desaparecido, un muro que al contrario que el berlinés está asentado sobre fronteras no reconocidas por la comunidad internacional, pero claro, sólo son palestinos, esos no merecen ni la libertad ni la dignidad de los europeos occidentales.