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miércoles, febrero 09, 2011

'chobenalla' u 'chovenalla'

As grafías son muito importans, l'atro diya cuan leyé l'articlo de Tierra de barrenaus, 'A chovenalla y La Sexta', me fazió mal á la bista beyer 'chovenalla'. En iste caso ye una custión sentimental, tantas añadas estié con Chobenalla Aragonesista que beyer cómo se cambea la parola enta o suyo orichen etimolochico fa que te parexca más un ataque á la tuya alma.

Pero deseguida m'alcordé de un articlo que se publicó en o diaro 'El País' á cuentas d'os cambeos ortograficos en o castellano. Recomendable leyer-lo, en a mayoría d'o testo se puede cambear 'español' por aragonés y tamién se puede equiparar (por desgrazia) o treballo d'os academicos d'a RAE con o treballo d'os miembros d'o EFA.

Mode ironic on: Gora lo neoarcaico!

Iste ye l'articlo:



Me ha tocado estas semanas pasadas enterarme de un gran despliegue de páginas, ondas y pantallas, en torno a los arreglos de la Academia con la ortografía del español. Tanto descaro, que las mayorías (no lo que quede de gente o pueblo) admiran, tragan y se callan, me obliga a volver aquí a soltar cuatro perogrulladas sobre el asunto, ya que no las sueltan otros.

La cultura, que es el poder, ha arrebatado a la gente el don de escribir como se habla

La ortografía del español no es mala por esos melindres de si se autoriza o no a escribir el acento de este o solo ni porque a la y se le llame y griega o ye: esta ortografía es mala y detestable porque, por ejemplo, desde que el español oficial perdió el fonema H (que algunos dialectos mantienen hasta casi hoy en uso, cuando dicen "hambre", "hondo" o "ahogar"), los doctos del XVII o ya académicos del XVIII quedaban con las manos libres para jugar con la letra h y mandar que lo que en castellano se venía escribiendo omre o aver se escribiera hombre y haber, en vista de que en latín (como doctos que eran, sabían su poquito de latín) se había escrito homine y habere; o porque, una vez que en castellano se hubo anulado la oposición de fonemas que hacía distinguir en la escritura lo que en la lengua se distinguía, cavar (o, lo que era lo mismo, cauar) y lavor, pero caber y sabor, las letras b y v (cuando en el XVIII acabó de distinguirse de u) quedaban abandonadas a las decisiones de los cultos, que ordenarían escribir boca o hierba, no por nada, sino porque en latín eran bucca o herba, pero vaca y cuervo, porque en latín habían sido uacca y coruo, y los imperfectos de la 1ª, que durante siglos, habían sido en castellano y se habían escrito con ava, cuando ya la distinción de las letras b/v no respondía a nada en la lengua, mandarían que se escribieran con aba, porque así se escribían en latín.

La ortografía del español es casi tan mala como la del inglés o la del francés

Puede que estas te parezcan un par de inocentes pedanterías de los cultos, pero, ah lector, como la cultura es el poder, han acarreado que la gente, a la que se ha hecho perder el don de escribir como se habla, no sepa a qué atenerse con la h, la b o la v, y deba, para "escribir bien", o sea demostrar su cultura, recurrir a la autoridad, necesite manuales de ortografía y, en el colmo del progreso, el tocho de 800 páginas de Ortografía de la Academia.

Y no digamos (EL PAÍS, 16 de diciembre de 1991, Esplicando trasgresiones de ostáculos subcoscientes) de los casos en que, introduciéndose más y más cultismos en la lengua, la ortografía académica se atenía sin reparo a lo que en la lengua de origen se escribiera, llegando a producir cosas como extraño, obscuro o transporte, que nadie había jamás oído en castellano, pero que, por fuerza de la cultura, algunos locutores concienzudos hasta llegaban a pronunciarlas.

En una palabra: la ortografía del español es mala, y casi tan mala como la del inglés o la del francés, en el sentido de que es una constante traición a lo que hay de veras en la fonémica y prosodia de la lengua, y costituye así una serie sin fin de tropiezos y de trampas para la gente, que habla así de bien como habla gracias a que no sabe cómo lo hace y que, puesta a escribir, desearía que le dejaran escribir sencillamente como se habla.

Y eso era tan fácil... No tiene usted más que ver cómo, para escribir lenguas que no se habían escrito nunca, se han inventado escrituras decentes, con más o menos acierto, y menos o más intromisión de pedanterías de poca monta, pero que responden a lo que era la vocación de la escritura misma, y de la alfabética en especial, que era reproducir visualmente todos (o al menos los principales) y solos los entes y reglas que en la lengua hubiera; así, para los cientos de lenguas, africanas, amerindias, polinesias, australianas, que desde hace un par de siglos han venido a escribirse por obra de lingüistas, doctos, pero con sentido común de lo que era la función de una escritura; o ahí cerca tienen el caso de la lengua vasca, en sus dialectos o ya unificada, para la que los entendidos honestos han establecido una escritura normal, que no tiene por qué tenderle al lector trampas graves para entrar al menos a la fonémica de la lengua.

Y aun para las lenguas cargadas con una manipulación eclesiástica y cultural como las eslavas o las germánicas, se crearon escrituras (la cirílica para escribir en antiguo búlgaro la Biblia o en gótico la de Ulfilas, o las que se usaron para escribir los cantos nórdicos de la Eda o el Beowulfo en antiguo inglés) que respondían sin duda a las lenguas vivas, y que, por varios avatares, han venido a dar en escrituras de lenguas nacionales, como la del ruso o la del alemán, que, pese a algunas complicaciones engorrosas como la de juntar dos y hasta tres letras para escribir un fonema (al. sch), dan cuenta debidamente, si no de la prosodia, al menos de la fonémica de sus lenguas; y, lo que es más y bien cercano, cuando se hizo precisa para el italiano una "revolución desde arriba" de las escrituras, no fue tan difícil establecer una que, salvo las mismas torpezas o engorros ocasionales, no engaña tampoco mayormente al lector sobre lo que haya de veras en la lengua.

Me queda solo por hoy razonar un poco de por qué es que puedan o deban alcanzar tan gran atención, propaganda y esplendor, las naderías de las reglas de ortografía: es que para el poder, para sus Estados y capitales, es de primera importancia procurar que se confunda la lengua con la escritura (y con la cultura en general), ya que la escritura (lo mismo la tradicional que sus versiones informáticas y digitales) es algo que se puede manejar desde arriba, por leyes y por escuelas, que se compra y se vende y vale dinero y promoción en la sociedad y el régimen, mientras que la lengua es la sola máquina que se le da a cualquiera gratuitamente, que no es de nadie y nadie puede mandar en ella, que tiene sus propias leyes, secretas, en las que autoridad ninguna puede intervenir (como puede en la escritura) y tampoco en los cambios que una lengua realice en sus leyes de vez en cuando, sin que nadie personalmente lo decida, sino una asamblea anónima que bulle ahí por debajo de las almas. Y claro está que una cosa como esta es un peligro constante para el orden, que necesita que eso no exista o, si tal ideal no acaba de cumplirse, que por lo menos se oculte y se confunda con otras cosas manejables, y que no se sepa que la hay y que sigue viva.

Agustín García-Calvo es catedrático emérito de Filología Clásica de la Universidad Complutense de Madrid.

domingo, noviembre 07, 2010

Luengas y simplificazión

Dende las Reglas de orthographía de la lengua castellana de 1517, de Antonio de Nebrija, o castellano no ha feito más que eboluzionar enta la simplificazión (con eszeuzions, profes) y ta yo ixa simplificazión ye una d'as balors prinzipals de ixa luenga, una luenga franca que no fa sino aumentar en fabladors. Asinas por exemplo 'paréntesis' estió un tiempo 'parenthesis' y dica 1803 en o dizionario de a RAE surtía a parola 'quatro', en cuentas de 'cuatro'.

Por contra en l'aragonés o zaguer cambio que se ha feito ye tot lo contrario, se embolica la grafía. Ye curioso cómo as luengas francas se simplifican (l'anglés ye atro exemplo) y por contra l'aragonés, luenga identitaria y minoritaria dezide fer o camín imberso, creando lo neoarcaico, ta yo ye incomprensible.

jueves, enero 14, 2010

Lenguas


Entrevista publicada en 'La Contra' del diario La Vanguardia. Muy interesante.
Entrevista con JohnJohn Edwards, sociolingüista, experto en bilingüismo en Quebec

"En el mundo, los raros son los países con un solo idioma"

LLUÍS AMIGUET - 13/01/2010

Tengo 61 años: ahora ya triunfar es no pifiarla. Nací en Inglaterra, pero vivo en Quebec y hablo el quebequés. El estado natural de lenguas y hablantes es la mezcla caótica. No saber idiomas sale más caro que aprenderlos. Mi laboratorio es la calle. Publico ´Un món de llengües´

Para empezar, déjeme decir algo a los profesores...
Adelante.
Ninguna lengua, dialecto, modismo o giro local es más omenos valioso que otro.
Pero unos cotizan más que otros.
Hay lenguas americanas, por ejemplo, cuya numeración no pasa de contar hasta tres...
Si no les hace falta llegar a cuatro...
Exacto. El idioma responde a lo que exige el entorno al hablante. Por eso, esas mismas lenguas sin cuatro tienen una palabra para designar con precisión a primos cuartos.
¿Por qué?
Porque eran grupos pequeños que debían clarificar el parentesco para evitar relaciones incestuosas; en nuestras grandes ciudades esa necesidad de evitar consanguinidades indeseables se pierde y así usted no sabrá definir, por ejemplo, concuñado.
Lo oía decir en mi pueblo.
Cada lengua es el resultado de la adaptación de un grupo a su medio, pero si quiere prosperar en otro, deberá adquirir otras lenguas, dialectos, subdialectos, modismos...
¿Y si tienes varias lenguas de origen?
Antes pensábamos que la lengua materna era siempre la base imprescindible sobre la que se erigían las demás, pero el caso Steiner y otros demuestran que la plasticidad del cerebro infantil también permite a los niños ser bi, tri o tetralingües sin que predomine una lengua materna inicial.
¿Y las sociedades?
La lengua es más que un mero medio de comunicarse: es seña de identidad grupal y, por ello, materia de estudio muy sensible.
Hoy unas lenguas sustituyen a otras.
El bilingüismo es un equilibrio inestable, pero - y vivo en Quebec-puede ser sufrido como tensión y amenaza o aprovechado como estímulo y oportunidad.
¿En qué sentido?
Canadienses y quebequeses, igual que catalanes y españoles, llevan demasiado tiempo viendo en la coexistencia de sus lenguas un conflicto que será resuelto sólo cuando desaparezca la lengua de los otros.
Es "el problema" lingüístico.
Si fuera un problema tendría solución; pero no lo es, porque el estado natural del ser humano, la realidad de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta y de los estados donde viven, es la mezcla caótica de lenguas. Son raros los países monolingües puros.
¿Y aspirar al monolingüismo?
Ya le he dicho que no es una aspiración natural: ¿a usted le parece una aspiración inteligente? Una lengua sin Estado desaparece.
Falso. Del mismo modo que tampoco es cierto que una lengua con Estado sobreviva necesariamente. Y he vivido y estudiado el caso irlandés: el gaélico irlandés tiene un Estado y sin embargo no tiene casi hablantes.
Y si una lengua desaparece, no resucita.
También es falso: el hebreo era una lengua muerta que hoy es moderna y hablada, y el checo y otras lenguas agonizaban hasta que desapareció el imperio austro-húngaro.
Un pueblo sin lengua deja de serlo.
Vuelve a ser inexacto: irlandeses o escoceses siguen siéndolo - yo no se lo discutiría-pese a haber adoptado la lengua del invasor inglés. También los austriacos tienen identidad sin lengua, como otras naciones tienen varias lenguas y una sola identidad.
¿Hay identidad nacional sin lengua?
Rotundamente, sí. La identidad grupal va mucho más allá de la lengua y le sobrevive.
¿Una vez una lengua empieza su declive es imposible detenerlo?
Tampoco es cierto, y tiene usted aquí el propio catalán, que es un gran ejemplo de la recuperación del uso social de una lengua: ¡ya les gustaría a cientos de lenguas en declive gozar de su salud! Irlanda y Escocia, en cambio, me temo que van a perder del todo sus lenguas a no ser que implanten una dictadura o algo por el estilo.
¿Las multas lingüísticas defienden un idioma o sólo logran que se maldiga?
Incentivar es mejor que prohibir, e ilusionar mejor que penalizar, pero si existe - como en Quebec-una gran mayoría democrática dispuesta a multar por defender su lengua, sólo puedo añadir que ellos lo han decidido.
Veo que no hay grandes soluciones.
No, pero me temo que algunos activistas suelen elegir a la carta las cómodas condiciones de su menú lingüístico: quieren gozar de hegemonía lingüística, pero sin pagar el coste del aislamiento y la pérdida de conectividad y valor que comporta renunciar a las demás lenguas habladas en el país.
¿El bilingüismo acaba con la desaparición de la lengua más débil?
Para devolver la hegemonía a un idioma que la ha perdido en su territorio no basta con un par de leyes y unas cuantas multas; sería imprescindible una auténtica revolución que anulara las mismas fuerzas del mercado y la globalización que la han arrinconado. Y eso tiene un coste altísimo y no siempre compatible con una democracia.
¿Por qué?
Porque esas fuerzas operan porque benefician a la mayoría. Los activistas quieren hablar gaélico, pero seguir gozando de los privilegios de hablar inglés. Y no es posible.
¿Qué propone usted?
Tal vez se podría conservar la propia lengua sin renunciar a otras más poderosas si se logra establecer un vínculo afectivo y duradero con ella, un compromiso que pusiera en valor su plus cultural y equilibrara esas fuerzas globalizadoras.
.........

"El inglés - bromea Edwards-es una lengua en extinción, porque carece de una Real Academia que vele por su pureza". Y explica cómo, cuando Francia, España, Alemania y otros países fundaban sus academias, en el XVII y XVIII, los anglos rehusaron fundar la suya "porque los demás lo hacían". Fiaron su estándar lingüístico a dos espontáneos: el británico Samuel Johnson y el estadounidense Noah Webster, quienes compilaron los dos grandes diccionarios normativos del idioma. "Hoy EE. UU. no se preocupa, al contrario que Francia, de mantener la expansión de su lengua, pero sí de dar al mundo razones económicas, científicas y militares para que todos se esfuercen en aprenderlo".

domingo, septiembre 27, 2009

El espíritu de los brutos



Aunque Miguel Solana se me ha adelantado no quiero dejar de tratarlo. Es desesperante el tener que explicar lo que se ha dicho cientos de veces, aunque lo peor es que hay que explicárselo a gente que no quiere escuchar. De cualquier manera no cejo, quizá haya alguien que no tenga una idea formada y así consiga una mejor visión del asunto.

El PP ya niega la existencia del aragonés y del catalán en Aragón, dice que la normativización del aragonés es reciente y que los expertos (¿qué expertos?) no están de acuerdo en que lo que se habla en el oriente aragonés sea catalán. Es decir, que no son lenguas, que son algo raro que conviene no tocar. No sé, a mí recuerda a los racistas que decían que el apartheid no era suficiente, ya que los negros no eran ni siquiera humanos, no, no exagero, había gente pensaba así (y todavía quedan). Si privas a alguien de su condición humana le puedes hacer lo que quieras. Si a los códigos que hablan unas personas les niegas el estatus de lengua reconocida y reconocible estás condenando a la extinción dichas lenguas.

Si nos ponemos a hablar de lenguas tendremos que decir que en toda lengua existen variedades diatópicas, diastráticas, diafásicas e incluso diacrónicas. El PP se centra en las variedades diatópicas para inventarse algo distinto.

Un pequeño ejemplo:

Inglés normativo: We have finished
Castellano normativo: Hemos acabado
Castellano hablado 1: Emos acabao
Castellano hablado 2: Hemoh acabao La primera 'h' sonaría ligeramente aspirada.

Estos son 2 ejemplos, habría muchísimos más. Simplemente decir que toda lengua estándar es una invención ya que ningún hablante nativo habla dicha lengua estándar (con todas sus convenciones) a no ser que lo haga a propósito, como un locutor de telediario. Y sí, la estandarización del aragonés es artificial, como lo es la del castellano, y a mí como hablante y usuario del castellano nadie me ha preguntado si me parece bien el proceso que se ha seguido. Ahora el PP-PAR plantean el que cada pueblo decida qué es lo que habla, vale, pues yo digo (y a lo mejor convenzo a la gente de mi pueblo) que en Banariés se habla swahili. ¿Hay que llegar a esta Reductio ad absurdum para que se den cuenta la barbaridad que están pidiendo?

Otro ejemplo, el 'ejjque' madrileño, que no deja de ser una variante del castellano manchego, ocurre cuando al fonema situado en final de sílaba fricativo, alveolar, sordo /s/ le sigue un fonema oclusivo, velar, sordo /k/. Produciéndose entonces un alófono uvular del fonema fricativo, velar sordo /x/. Esto es una variedad diatópica del castellano, si se quiere unimos todas las variedades que se dan en esa región y en vez de castellano lo llamamos madrileño o manchego septentrional, pero vamos, se le ponga el nombre que se le ponga seguirá siendo castellano.

Yo hablo y entiendo el catalán perfectamente, desde Barcelona a Fraga he visto cómo existe un código común, de hecho donde más diferencias y dificultad he encontrado a la hora de entender a la gente ha sido en las Islas Baleares (la insularidad es lo que tiene), sin embargo en el estatuto de autonomía de la Comunidad lo dice bien claro: “Articulo 4. La lengua propia. 1. La lengua catalana, propia de las Illes Balears, tendrá, junto con la castellana, el carácter de idioma oficial.” Y allí ha gobernado el PP sin cuestionar nada.

Así que nada, si el PP de Aragón cree que cada cual ha de hablar su propia variedad que lo apliquen a todo el territorio estatal, yo he charrado con gente de Siresa en la variedad propia y no he tenido problema en entenderme con ellos. Sin embargo determinadas variantes de Andalucía se me hacen difíciles de descifrar.


Y así en el Rincón de la Victoria (Málaga) a los chavales en la escuela hay que enseñarles la variedad local del castellano de la zona en vez del castellano estándar. ¿Un ejemplo del mismo? Seguro que es muy conocido:

"Opá, yo vi ahé un corrá, pa eshá gallinah, y pa eshá mininoh.
Opá, yo vi ahé un corrá, pa eshá perdiceh, y eshá paharilloh.
Opá, yo vi ahé un corrá, pa eshá guarrillah, y pa eshá guarrilloh
Opá, yo vi ahé un corrá, pa eshá una potra, ¡Ay! con su potrillo..."


¿Nadie se da cuenta del despropósito que ello sería? El estándar de las lenguas existe para algo, no para evitar que en Málaga se deje de hablar como lo hacen, sino para que el Koala pueda hablar con sus compañeros de una manera y con un mexicano de otra. Eso no rompe ni elimina la riqueza y las variedades de la lengua (la RAE lleva 300 años limpiando, fijando y dando esplendor al castellano y ahí siguen sus variedades). Es más, después de muchos años de "perverso terror lingüístico" de la Generalitat catalana en Lleida siguen hablando una variedad del catalán diferente a la Girona y a la de Tarragona...


En fin, triste el país donde hay que explicar estas obviedades.

lunes, junio 15, 2009

Más sobre luengas

Dende o facebook han penchau iste bideo que ye prou bueno. Ixo sí, son cuasi 40 minutos, asinas que menestaz una mica de tiempo.

lunes, agosto 04, 2008

Cuando tú no puedes añadir mucho más

Otra vez, parece que hace falta didáctica, siempre didáctica, aunque a veces uno pierda la fe en ella, ya que como dice el proverbio japonés "Puedes llevar a tu alumno junto al río, pero no puedes beber por él". Pero lo último que hay que hacer es perder la esperanza, aunque el mensaje sólo llegase a un 0.001% de la población merecería la pena.
Aquí pongo un enlace a un artículo publicado hace ya un mes por Juan Carlos Moreno Cabrera (catedrático de Lingüística General en la Universidad Autónoma de Madrid) sobre el manifiesto de marras en defensa de la lengua castellana.

jueves, septiembre 27, 2007

Más sobre lenguas


Parece que a veces las cosas se hilvanan sin uno darse cuenta. Escribí hace poco un artículo sobre el castellano y el catalán, Hipólito Gómez de las Roces ha estado atacando duramente al aragonés y al catalán, no en una carta, sino en dos, y ayer tuve noticia de David Crystal, un lingüista de Irlanda del Norte que ha presentado en Bilbao su último libro The language revolution, traducido al euskera como Hizkuntzaren iraultza. Dice que los idiomas son “la expresión primaria de la identidad” y cree que de los 6000 idiomas que existen en la actualidad alrededor de la mitad estarán extintos en unos 100 años. Voy a extraer unas preguntas de la entrevista que se publicó ayer 26 de septiembre en la edición vasca del diario ‘El País’, realizada por Juan A. Hernández.

Pregunta. ¿Se puede detener la desaparición de las lenguas minoritarias?
Respuesta. Esa misma pregunta se podría realizar acerca de las plantas o los animales del mundo. Y la respuesta es que sí, por supuesto. La cuestión es que eso es más difícil con las lenguas que con las plantas o los animales. Y la razón es la existencia de lenguas dominantes, como el inglés, el chino o el español, que destruyen los idiomas. Existen tres factores fundamentales para preservar la diversidad lingüística: la voluntad de los propios hablantes, el interés de los gobiernos y contar con el dinero necesario para impulsar medidas que la fomenten. Debemos ser conscientes de que, si queremos salvar el planeta, tenemos que aprender a coexistir. Y en ese punto la importancia de los idiomas es esencial.
P. Sin embargo, se puede alegar que la existencia de las lenguas francas facilita la comunicación entre diferentes grupos humanos.
R. Es cierto. Los idiomas siempre están guiados por dos grandes fuerzas: la necesidad de comunicación – aspecto en el cual el papel de las lenguas francas es fundamental – y la identidad, la conciencia de que somos diferentes los unos de los otros. Y la lengua es la expresión primaria de la identidad. Esas dos fuerzas deben guardar un equilibrio. Si la lengua franca llega demasiado lejos, las minoritarias mueren; si la identidad va demasiado lejos, surge un nacionalismo introvertido. Nada debería ser visto como una amenaza para el otro. Es un objetivo difícil, pero alcanzable.
P. ¿Qué se pierde cuando desaparece un idioma?
R. La mejor forma para que los lectores de esta entrevista entiendan la respuesta a esa pregunta es que se pregunten cómo se sentirían si su lengua desapareciera, si el español muriera mañana. O más aún, si nunca hubiera existido. Si hace mil años el español no se hubiera desarrollado en España, ¿qué habríamos perdido? La gente pensaría: no habríamos tenido a Cervantes. Pues es lo mismo para todas las lenguas. Incluso la más pequeña hablada por diez personas en Papúa ha tenido su Cervantes. Cuando una lengua desaparece, desaparece una percepción sobre lo que significa el ser humano.