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viernes, marzo 13, 2015

El poder de la medianía

Lo escribí hace ahora un año, pero dado que se acercan elecciones voy a intentar refrescarlo un poco...
Nuestro protagonista podría ser mujer u hombre, pero hemos decidido asignarle sexo masculino, pero que ninguna sienta envidia, porque él podría ser tranquilamente ella.

Nuestro protagonista al principio sentía envidia por las personas que no eran como él. Adoraba a aquellos que eran capaces de hacer un análisis lúcido de la situación y plantear alternativas.

Él no era tonto, pero tampoco era especialmente brillante, tenía dotes como relaciones públicas y por su afabilidad y sencillez caía bien al común de los mortales. En aquella época se sentía feliz llevando a cabo las ideas de las personas que él consideraba más inteligentes que él.

También era ambicioso, quería medrar en su organización y, a su manera lo había hecho. Llegó a puestos de cierta responsabilidad, pero terminó siendo relegado a funciones en teoría menores.

Con el tiempo se había dado cuenta de que las personas más brillantes que había conocido podían haber triunfado o no, pero tanto unas como otras habían terminado desapareciendo, mientras que él en su medianía y en su afabilidad había seguido en su sitito. Amasando experiencia, acumulando información, siendo la persona de referencia para muchas personas que pasaban por su oficina una o dos veces al año, personas que, fiándose de él, harían y votarían lo que les dijera. Personas que no conocían más de la organización, sólo a nuestro sonriente, afable y simple personaje. Tras varios años llegó a la conclusión de que él era el listo y los listos unos pringados con los que podía jugar dada su privilegiada situación.

Al final, las personas más listas, más brillantes, tenían que pasar por el aro. Él, tras su sonrisa decía qué era lo más conveniente. Toda iniciativa, por inteligente que fuera tenía que pasar por el embudo de su medianía intelectual.

Con el tiempo el mediocre que aspiraba a ser como los brillantes, se convirtió en el catalizador necesario para que la maquinaria de la organización funcionase. Como resultado, en lugar de que los empleados se pareciesen en brillantez a los jefes, resultó que los jefes terminaron reflejando la medianía de los subalternos.


Y así funcionan los partidos políticos y otras organizaciones semejantes...

jueves, junio 21, 2012

Las partitocracias

No he podido menos que pensar en cómo el sistema político español (en el que guste más o menos Aragón está plenamente inmerso) está basado en el poder  de los partidos. Te hace plantearte para qué hacen falta tantas diputadas, bastaría con una persona por partido, que eso sí representase el número proporcional de votos, y nos olvidamos de las chorradas de tener tantos congresistas y senadores votando no lo que piensan, sino lo que su partido les dice.

Bien, vale, sé que aparte de las votaciones hay trabajo de despacho y que hay personas que realmente se curran su estancia en las cámaras. Pero me da igual, la vida interna de los partidos está tan apoltronada y tumefacta que da igual cómo lleguen esos "trabajadores" al Congreso (el Senado dudo que sirva ahora mismo para nada). Es decir, da igual que les coloquen en alguna provincia para que salgan y trabajen en las instituciones. Que cada partido obtenga una representación, que salga una persona por cada uno representando el número de votos que le correspondería y que según el número de "diputadas virtuales" pudieran contratar un número fijo de trabajadores contratados por cuanto durase la legislatura para sacar el trabajo necesario.

Porque hay que afrontar la realidad, los partidos cada vez conectan menos con la realidad social y eso es en gran parte por la forma en la que se funciona internamente. La renovación de los partidos se produce por relevo generacional, donde los "mayores" dan el poder a los menos mayores. Pero para que los segundos lleguen en posición ventajosa para conseguir el beneplácito de los primeros, que al fin y al cabo son los que controlan el partido y su aparato burocrático, puesto que han sido ellos quienes han decidido quiénes han de estar y donde tienen que estar los cargos políticos y orgánicos, se ha producido antes una selección interna, en donde los sucesores serán por fuerza las personas que menos han cuestionado el poder de los "mayores" y quienes han "perdonado" y justificado todos los errores que se hayan podido cometer.

De suerte que en vez de evolución y cambio profundo de ideas y conceptos en los partidos lo que ocurre es una evolución mucho más lenta que la de la sociedad. Donde los errores se asumen (en el caso de que eso ocurra) con muchísimo retraso.Y no nos engañemos, los partidos nunca pueden ir a la misma velocidad que la sociedad, ni sería aconsejable que eso ocurriera, porque se perdería continuidad en el trabajo a largo plazo. Pero lo cierto es que el sistema partitocrático español lo que hace es ir muchísimo más despacio de lo que debieran, con lo que el discurso dominante parece no ya dirigido a los padres de las generaciones más jóvenes, sino directamente a los abuelos de éstas.

La democracia no funciona como debiera, pero es en gran parte porque los partidos que la representan están cambiando la democracia por la partitocracia, y si se quiere encontrar una democracia perversa y pervertida, vestida eso sí de democracia formal, solo hay que mirar el funcionamiento de la mayoría de los partidos políticos.

jueves, mayo 17, 2012

Drogas y prostitución

Hasta las narices de la clase política, de TODA la clase política. Esta es una afirmación que todos escuchamos y la mayoría sentimos en nuestro interior. En toda crisis existen miles de oportunidades, porque en tiempos duros y difíciles se dan las peores ideas, pero también pueden llegar a aflorar las mejores soluciones.

Estas ideas que lanzo no son por la crisis, son ideas que defiendo desde hace tiempo, pero ahora, precisamente por los tiempos que nos está tocando vivir, podrían y deberían llegar a convencer a las cabezas pensantes y ejecutantes del Estado.

Algo tan simple como la legalización de la prostitución y de las drogas. Ventajas:

a) La prostitución se calcula que mueve en España unos 18.000 millones de euros y hay unas 400.000 personas dedicadas a ello (datos de 2007). Aplicándole un 8% de IVA (que es el que se aplica a la hostelería), cobrando impuestos directos y las cuotas de la Seguridad Social supondrían unos ingresos para el Estado de unos 8.000 millones de euros.

b) Aplicado a las drogas y centrándonos solo en el hachís y en la marihuana podemos establecer que, dado que el 11,2% de la población adulta es consumidora habitual (2007), los ingresos vía impuestos que se pueden lograr serían fácilmente de otros 8.000 millones de euros. Eso sin contar con la cocaína u otras drogas "duras". Y sin incluir el éxtasis u otras drogas de diseño también de alto consumo.

c) La calidad de la droga sería mejor al estar grantizada por controles  y los casos que acaban en el hospital serían menores.

d) La delincuencia asociada a las drogas disminuiría, al mismo tiempo la policía podría reestructurar sus plantillas para centrarse más en prevención de delitos.

e) Con la legalización de la prostitución se podría luchar más eficientemente contra el proxenetismo y las mafias.

f) Toda la "industria" ilegal se convertiría en legal. Aflorarían ingentes cantidades de dinero negro en un momento donde la liquidez es más que necesaria.

Y g) Se generarían puestos de trabajo sujetos a cotización. Al mismo tiempo el cultivo de cannabis podría ayudar a determinadas zonas del agro.

¿Por qué ningún partido político propone esto? ¿Por qué prefieren tener a la prostitución en un limbo legal? ¿Por qué no está penado el consumo de hachís y sí su comercio?

Lo dicho, hasta las narices de la falta de iniciativas medianamente originales, reconociendo que lo que propongo no es original, pero es que ni siquiera a esto se acercan. Mientras tanto se suben impuestos, se recortan derechos sociales, se perdona a los defraudadores y se rescatan bancos, todo ello muy inteligente.