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jueves, enero 14, 2010

A favor del cambio climático(?)


Ya comenté en un artículo anterior sobre si reciclar era positivo o no para el planeta, también me planteé si era posible un crecimiento ilimitado, ahora lo que me pregunto es: si somos ecologistas, ¿debemos parar el cambio climático? El cambio es un hecho, partiendo de un proceso natural que fue el retorno a la “normalidad” térmica tras la pequeña edad del hielo (que empezó en la Edad Media) lo cierto es que las actividades humanas han acelerado e incrementado dicho proceso. En el siglo XVIII ya se empezaba a volver a un clima menos frío, a pesar de ello a lo largo de la centuria está documentado en varias ocasiones el congelamiento del río Ebro.

El siglo XVIII fue el siglo de la revolución industrial, que continuó durante el siglo XIX y el XX. En estas 3 centurias fue cuando las naciones europeas y Norte América tomaron la cabeza. El clima era perfecto, más cálido que en centurias pasadas, pero sin amenazar con cambios bruscos.

Ahora vemos como el clima cambia y altera las condiciones de juego. Hay partes (desde un punto de vista capitalista) positivas, como que se pueda navegar por el Círculo Polar Ártico merced al retroceso de los hielos, acortando y abaratando rutas mercantes. También parece que el aumento del CO2 ha favorecido una mayor productividad de trigo en las últimas décadas. En el otro lado de la balanza están las partes menos positivas, aumento de la sequía en unos sitios, de precipitaciones torrenciales en otros, alteramiento de los ciclos naturales en otras partes del mundo y puede que todo esto derive en el cambio de las corrientes oceánicas y de las corrientes atmosféricas, lo cual podría poner toda la organización productiva mundial patas arriba.

¿Es eso malo? Por un lado se pueden producir extinciones casi masivas de especies, por otro la agricultura humana se verá afectada de tal manera que provocará hambrunas en unas zonas y mejorará la producción de otras (aunque es casi seguro que no se compensarán), habrá inestabilidad política, si se altera el ritmo de los Monzones sólo Dios sabe qué pasará en zonas tan superpobladas como India o China.

En el lado optimista estarán los digan que el ser humano se adaptará y que los avances tecnológicos suplirán las carencias. En el lado menos amable están los que digan que se acabará el mundo tal como lo conocemos, porque el sistema capitalista actual se basó en unos condicionantes climáticos concretos, y cambiar las reglas afectará al todo.

¿Cuál debiera ser nuestra posición? ¿Apostar por mantener el clima y por ende el sistema? ¿O por el contrario intentar acelerar el cambio aunque pueda ser para peor?

jueves, noviembre 12, 2009

La solución para el planeta


Discutía con mi suegro sobre si el ser humano es un animal racional o no. Yo mantenía (y mantengo) que aunque somos animales con capacidad para el raciocinio no somos animales racionales por definición. Si fuéramos racionales no estaríamos haciendo las barbaridades que hacemos al planeta, habríamos podido prever la crisis económica (bueno, de hecho ésta no hubiera llegado) o no hubiera habido una serie de personas estrellando unos aviones allá por septiembre del 2001 contra unos edificios.

No somos animales racionales, una persona me podría decir, sí, sí que lo somos, por ejemplo si tenemos la posibilidad de caminar al borde de un precipicio no lo haremos a un centímetro del acantilado, dejaremos más espacio por si acaso hay una ráfaga de vuento, por si nos da un mareo o por si nos torcemos un tobillo. Bien, dejando de lado la cantidad de personas que mueren al caer por precipicios, podemos estar de acuerdo.

Pero hete aquí que el conjunto del modelo de crecimiento capitalista se basa en caminar al borde del precipicio, se cae de vez en cuando al mismo, pero en vez de escarmentar y buscar una vía mejor se sigue con lo mismo, total, sólo han sido unos pocos metros, hay medidas de seguridad que evitarán que caigamos al fondo del acantilado. Pero todo el mundo sabe que no es cierto, que todos los sistemas han tenido un origen y un fin y que, analizados los datos se sabe que esto no puede durar mucho más. Los recursos en el planeta tierra son limitados, sin embargo la codicia humana no lo es. Sobre esto escribía ya en 'La huída hacia delante', en octubre del año pasado. Se confía en que la ciencia o la tecnología nos solucionen la papeleta, pero eso es muy difícil.

¿Qué podemos hacer la gente de base? Los mandatarios y con menor énfasis los grupos ecologistas dicen que hay que reciclar, separar, reutilizar y disminuir el consumo de lo innecesario. Pero eso es un error, como demuestra la paradoja de Jebons. Una mayor eficiencia llevará a un mayor consumo de recursos limitados.

El otro día por la noche tuve una epifanía. La única forma de conseguir cambios reales sería empujando al sistema hacia el acantilado, eso precipitaría (nunca mejor dicho) la situación y obligaría a un cambio de sistema. Habría que dejar de separar la basura, dejar los grifos abiertos, pedir 15 servilletas de papel en los restaurantes, que te envuelvan todo y solicitar más y más bolsas de plástico en los supermercados. Seamos realistas, con el sistema actual si llegamos a conseguir reciclar al 100% un coche y con esos materiales (por ahorro y avances técnicos y científicos) hacer un coche y medio seguiríamos en el mismo problema, porque el sistema capitalista pide que si hoy hay 1000 coches, mañana tiene que haber 2000, y así hasta el infinito, el 'crecimiento' y el 'bienestar' actuales se basan en eso. No vamos a cambiar la codicia humana, pero sí que habría que intentar cambiar el sistema. Estoy por crear un movimiento con una página web (http://www.consumeymalgastatodoloquepuedas.net/) ya que veo que esto es más eficaz que el andar separando las basuras.

miércoles, octubre 22, 2008

La huída hacia delante

Vamos camino de los 7.000 (siete mil) millones de seres humanos, somos el mamífero más abundante de la tierra, y de lejos el que más está afectando al medio ambiente. En estos momentos en los que estamos tan preocupados con la "refundación del capitalismo" y con volver a las sendas de crecimiento económico tendríamos que replantearnos qué crecimiento económico queremos y qué es lo que eso significaría.
Vayamos por partes, para poder disfrutar de un crecimiento económico éste ha de ser sostenible, como el propio DRAE indica sostenible ha de ser algo "que puede mantenerse por sí mismo". Y si ha de quedar algo claro es que los actuales modelos de desarrollo son totalmente insostenibles. Expertos de la Universidad de Harvard dicen que con el nivel de vida de un estadounidense la población límite para todo el planeta sería de 200 (doscientos) millones de seres humanos. Existe una ecuación que analiza el impacto humano en el planeta (IPAT), consiste en valorar la población, el consumo per cápita y la tecnología. Con los actuales parámetros utilizar dicha ecuación para cualquier elemento básico de nuestra sociedad resulta devastador.
¿Así que qué podemos hacer? Si seguimos como hasta ahora la cosa no pinta demasiado bien, la tierra tiene unos recursos finitos, y las empresas y determinados economistas aspiran al crecimiento infinito, teniendo en cuenta una de la partes de la ecuación veremos que resulta imposible aspirar a ello.
Claro que está el tema de la tecnología, a finales del siglo XIX se hablaba mucho del fin del carbón, dado el ritmo de extracción que existía entonces y las reservas conocidas por aquel tiempo. Pero llegó la segunda revolución industrial asociada al petróleo, la química y la automoción y se "solventó" el problema. Así que que quizá podemos llegar a soluciones hoy por hoy totalmente insospechadas, como que un coche recorra 500 kilómetros con un litro de combustible o que una hectárea de terreno pueda abastecer de comida a 50.000 personas. Pero eso tampoco sería una solución que se pudiera mantener en el tiempo, el éxito de esa eficiencia llevaría a la larga a un consumo todavía mayor que el inicial, es la conocida como Paradoja de Jevons.
Así que lo lógico sería que los seres humanos humanos nos diéramos cuenta de la finitud de nuestro plantea y abogáramos por un desarrollo cero y una redistribución de los recursos. Pero si algo nos muestra la historia es que los grandes cambios sólo se producen tras grandes eventos (normalmente trágicos), así que no podemos esperar que de la noche a la mañana los ciudadanos, los gobiernos y las grandes empresas se pongan de acuerdo en realizar dicho cambio.
Por lo que se atisban dos opciones probables y una (personal mía) más en línea con la ciencia ficción.
La primera opción sería el querer mantener el desarrollo que se ha venido produciendo durante las dos útimas décadas, lo cual sólo se podría conseguir a costa de los países menos desarrollados que en este periodo han intentado salir del hoyo (algunos lo han medio conseguido). Todo ello a la espera de que avances tecnológicos solucionen la papeleta al menos durante un tiempo.
La segunda opción sería un clásico en la historia de la humanidad y es el colapso del sistema. Desde siempre las grandes civilizaciones se han basado en desarrollos insostenibles, y cuando dicho sistema no ha dado más de sí (normalmente por una concatenación de causas) se ha caído y se ha vuelto a una organización social y económica menos compleja que la anteriormente existente.
Por último estaría algo que encajaría más en nuestro modus operandi como especie. Cuando pienso en lo que somos no me viene a la mente la palabra "primate", ni "homínido", cuando pienso en nosotros pienso en virus, y me acuerdo del diálogo del agente Smith con Morfeo en la película Matrix:
"Le voy a contar una revelación que he tenido en el tiempo que llevo aquí. Esta me sobrevino cuando intenté clasificar su especie. Me di cuenta de que en realidad no son mamíferos. Verá, los mamíferos logran un equilibrio perfecto entre ellos y el hábitat que les rodea. Pero los humanos van a un hábitat y se multiplican hasta que ya no quedan más recursos y tienen que marcharse a otra zona. Hay un organismo que hace exactamente lo mismo que el humano. ¿Sabe cuál es? Un virus."
Virus es una palabra latina que significa veneno, toxina.
Así que lo que tendríamos que hacer en la búsqueda del crecimiento infinito sería o la conquista de nuevos planetas (de cuya tecnología estamos demasiado lejos) o ir a la búsqueda de universos paralelos en donde haya más planetas tierra pero sin que se haya producido la aparición del ser humano como especie. Si esto se llegase a conseguir seríamos el virus más feliz del multiverso.

lunes, septiembre 15, 2008

Desarrollo sostenible, río Huerva, perclorato y una Exposición Internacional




Zaragoza está en medio del valle del Ebro, como todo el mundo sabe, de hecho este río es el más conocido por todas, sin embargo no todas las personas serían capaces de citar a los otros dos ríos que desembocan en el Ebro en el área de Zaragoza. El río Gállego y el Huerva. Es de suponer que los primeros asentamientos humanos se remonten a la llegada de los primeros homínidos al valle, la situación de Zaragoza (entre los tres ríos) en medio de un clima semidesértico (un promedio de 315 mm anuales) es realmente privilegiada, la vegetación de ribera alojaba una fauna rica y variada, las avenidas de los ríos creaban una vegas feraces y muchos de los animales de los alrededores se tenían que acercar a la fuerza en busca de agua, creando un cazadero ideal.
Hoy la situación ha cambiado mucho, la agricultura intensiva y la ganadería extensiva han cambiado para siempre el paisaje, el desarrollo urbanístico ha sido brutal, la población oficial es de 654 390 habitantes, la real bastante mayor. Pedir que se vuelva a lo original sería tan bonito como irreal, Zaragoza no puede volver a ser un pequeño asentamiento, ni la Caesaraugusta romana ni la Saraqusta musulmana. Tanto ha cambiado que ni siquiera se podría volver a la Zaragoza de mediados del siglo XX. Pero sí que habría que pedir un desarrollo más sostenible, ¿cuántas "ecociudades" como la de Valdespartera puede soportar un territorio? ¿cuántos centenares de miles o millones de habitantes convierten a una ciudad en sostenible?
Estas son preguntas muy debatidas en los foros de urbanismo actuales, y no creo que yo pueda aportar mucho sobre el tema, sí que puedo aportar un dato, hoy he ido a Cuarte de Huerva en bici, he pasado sobre el río(?) que da el apellido al pueblo/ciudad dormitorio y la vergüenza ha saltado a mi rostro tan rápidamente como el hedor subía desde el cauce. Después de la clausura de una Exposición internacional dedicada al agua y al desarrollo sostenible es todavía más triste si cabe el que uno de los ríos que desembocan y atraviesan Zaragoza se encuentre en el estado en el que se encuentra. Una hedionda alcantarilla, escondida de la población a base de encajonarla en un cauce de hormigón en buena parte del recorrido que hace por la ciudad.

Por último apuntar que resulta una contradicción y un claro ejemplo de que la Expo ha sido un lavado de cara sin mayor interés en crear sinergias que cambien la cara real de la ciudad y la manera en que ésta funciona. Hoy en la prensa se recoge con gran fausto y alegría las cuarenta (40) toneladas de pólvora quemadas a la orilla del Ebro. Al parecer los "ecológicos" organizadores no saben que uno de los componentes básicos de los fuegos artificiales es el perclorato (también se utiliza en herbicidas) un elemento contaminante de la tierra, el aire y el agua. De hecho en Estados Unidos se está investigando mucho en los últimos años por parte de la PEA, la Agencia de Protección Ambiental, ya que en la festividad del 4 de Julio muchos de los artefactos pirotécnicos se tienden a poner al lado de ríos y lagos para controlar así más fácilmente la posible propagación de incendios. Esto tiene como contrapartida el que el agua quede contaminada y que luego ese agua se utilice para riego o incluso para agua de boca. Así que este año la cosecha de arroz del Delta del Ebro no sé qué tal saldrá, quizá con un ligero sabor más "ecológico" de lo normal, que les den las gracias al "desarrollo sostenible" defendido hasta el final por los organizadores de nuestro fastuoso "evento".