
Sí, un periodo geológico "creado" por el ser humano, esto puede ser interpretado como un postulado increiblemente egocéntrico, o simplemente el comprender la alteración que ha supuesto la actuación humana en el escaso tiempo (geológicamente hablando) que llevamos sobre la faz de la tierra. Hemos agujereado montañas, excavado hasta llegar a kilómetros de profundidad en minas tradicionales o creado cráteres gigantescos en explotaciones a cielo abierto. Hemos ganado terreno al mar, hemos unido Francia e Inglaterra por debajo del mismo y hemos separado continentes por medio de canales, hemos creado tantas y tan grandes presas que éstas afectarán al devenir de los ríos mucho después de que el ser humano desaparezca y caigan los muros de hormigón, hemos fabricado barcos que transportan animales y vegetales (voluntaria o involuntariamente) de una parte a otra del mundo, hemos eliminado montañas para conseguir materiales de construcción e incluso variado la geografía de una zona después de desmesurados bombardeos artilleros.
La verdad es que es una curiosa paradoja, intentamos mantener con vida a animales y plantas que si están en peligro es por nuestra razón. Así que lo lógico (desde un punto de vista puramente darwinista) sería cejar en empeños costosos y en muchos casos a la larga insostenibles, y dejar que se produjese una extinción paulatina de las especies menos adaptadas al antropoceno.
Por otro lado no podemos dejar de tener en cuenta que el mundo (gaia) es un cúmulo de interrelaciones que no sabemos muy bien cómo funciona todavía. Hemos visto cuestiones parciales, como el efecto de la introducción de especies exóticas en medio ambientes cerrados (islas) como el conejo en Australia, y la cadena de efectos que un hecho tan simple puede provocar. Así que si empezamos a dejar que se extingan especies, se podría producir un efecto cadena, o incluso un efecto mariposa (¿cómo sabemos que un microorganismo no descubierto todavía es fundamental para el ser humano?) que pudiese colapsar nuestra civilización.
Mantener la biodiversidad no debiera ser algo optativo, dejado sólo para aquellas personas altruistas o con complejo de culpa. Mantener la biodiversidad se convierte en algo imperativo, egoísta si se quiere, porque nunca se sabe si el antropoceno es el que precisamente va a acabar con la especie que lo originó.


























